Nacional miércoles 03 de agosto de 2016

2014-2016: Nacional, de la cumbre copera a la crisis local

Después de hacerse conocer en el continente americano como el segundo conjunto paraguayo en jugar la final de la Copa Libertadores, en el 2014, Nacional cayó en una crisis sin fin, y de seguir en esta tesitura, incluso podría poner en riesgo su continuidad en la Primera División.   

De haber ganado trascendencia internacional en la campaña de la Copa Libertadores 2014, la realidad tricolor hoy es totalmente opuesta. En la actualidad, Nacional deambula en medio de un laberinto sin salida y en una crisis futbolística que parece estar aún lejos del punto final.

En los últimos tres torneos acumuló solamente 66 puntos en igual cantidad de fechas (Apertura 2015: 22; Clausura 2015:21; Apertura 2016: 23). La Academia realizó la peor temporada de los últimos tiempos en el segundo semestre del año pasado en la que terminó como colista del campeonato.
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La dirigencia tricolor se vio obligada a desmantelar el plantel subcampeón de América con la intención de sacarse "la modorra copera". El estado inestable del equipo, dañado en el aspecto anímico desde la caída en el "Nuevo Gasómetro", también alejó a su entrenador más laureado: Gustavo Morínigo.

En la plantilla solo quedan siete jugadores, muchos de ellos de muy poco quilate en la Visera hace dos temporadas: Los sobrevivientes son Juan Argüello, Ramón Coronel, Miguel Jacquet, David Mendoza, Marcos Miers, Enrique Araújo y Derlis Orué.

DESFILE DE ENTRENADORES: SIETE EN UNA TEMPORADA Y MEDIA
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Tras el alejamiento de Gustavo Morínigo en el 2015, en la Academia apostaron primero por técnicos que conocen bien la casa. El espíritu romántico no tuvo la fuerza necesaria para remover la compleja situación y conseguir la estabilización deportiva.

Daniel Raschle se sumó a los intentos. Tampoco pudo poner sobre carriles al equipo y se marchó luego de 20 partidos. La búsqueda llevó de nuevo a sumergirse en la reminiscencia. Ahí encontraron a Juan Manuel Battaglia, pero el campeón con Nacional (2011) solo dirigió 9 encuentros.

Tras un breve interinato de Hugo Caballero, la dirigencia puso en funciones a discípulos de la escuela argentina que ya tenían experiencia en el fútbol paraguayo. Ricardo Dabrowski, en Sol, y Hernán Lisi, en Rubio Ñu, pero el barco nunca encontró el rumbo.

LA ÚLTIMA MOVIDA: DEL "CARA SUCIA" A PABLO CABALLERO:
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Con los argentinos no varió el panorama. Y el mando volvió a cambiar de cara. Llegó el turno de Mario Jacquet. "Me gustan los desafíos, estoy acostumbrado a la guerrilla, a la lucha", ilusionó en su presentación el veterano entrenador.

El "cara sucia" renovó el optimismo en la Visera. Puso rostro duro y apretó los dientes con la disciplina táctica, el eslabón más fuerte de su reputación. La política no resultó. La circunstancia empeoró: 7 partidos;1 triunfo, 2 empates y 4 derrotas.

Ya situado en la periferia de la zona del descenso, el cuadro de Barrio Obrero volvió a desojar margarita y puso en funciones al inicio del Clausura a Pablo Caballero. De los entrenadores enérgicos y emergentes que busca encontrar en filas tricolor el camino de solidificación en la Primera División.

El inicio albo fue prometedor. Mostró poder sobrevivir a las vicisitudes, rebeldía para igualar un 2-0 ante Capiatá (2-2) y ganar en inferioridad numérica frente a Sol de América (2-1). Algo que, en las circunstancias actuales, tiene una valoración innegable.

No obstante, la irregularidad no tardó en aparecer y en los últimos dos partidos (derrotas con Luqueño y Libertad) mostró antiguos síntomas de mucha debilidad. Especialmente la goleada gumarela apedreó su moral y habría que ver con qué arte sale de su brete que data desde la caída en la final de la Copa Libertadores.

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