¿A dónde va nuestra Selección?

La perdida de competitividad de nuestro fútbol es algo palpable. Los recuerdos de las Diviones Inferiores de la Selección clasificando a todos los mundiales una y otra vez, siempre con buenas actuaciones, son un recuerdo ya casi borroso . En este momento, pensando en Río 2016, es una utopía siquiera pensar en volver a formar una Selección como la que nos dio la medalla de plata en el 2004.

Ya ninguna selección va con miedo al Defensores para enfrentarse a la absoluta. Ya no se esperan una selección sólida en defensa, que sabe a que juega y que sabe aprovechar sus recursos. Lejos quedan esos partidos donde a pesar de estar ganando sabíamos que en algún momento íbamos a conseguir el gol que faltaba.

Nos quedamos sin mística. Sin sangre.

El problema principal está en la dirigencia. El fútbol se convirtió en menos de 3 lustros en una maquinaria de dimensiones nunca antes imaginadas. Pero nuestros dirigentes estuvieron preocupados haciendo política y campaña para reelecciones, aferrándose a cargos que le otorgaban, además de dinero, poderosos contactos mercantiles alrededor del mundo.

Al ahora presidente de la República le tocó la tarea de comandar el Departamento de Selección. Los éxitos empresariales de Horacio Cartes, unidos a su magnifica gestión al frente del club Libertad logrando varios campeonatos nacionales y a la vez teniendo buenas actuaciones en el campo internacional, contratando jugadores de primer nivel, le dieron a respaldo de una APF que necesitaba una cabeza para llevar a cabo el proceso de renovación de la Selección.

Tengo que reconocer que Cartes implantó un modelo innovador en las inferiores de Libertad, un modelo que ya se viene aplicando hace mucho en la Argentina principalmente. Dotó a las inferiores de Libertad con todos los elementos necesarios para garantizar un buen desarrollo del entrenamiento de los jugadores de las inferiores. Becas, pensiones, viáticos.

Ese modelo consiguió que Libertad pase a ser un destino codiciado por los nuevos talentos de nuestro fútbol, atrás queda el amor al club de la infancia, en el fútbol de hoy lo importante es triunfar donde te paguen más. En materia de semillero de futbolistas, Libertad desbancó a Cerro del primer lugar en las inferiores. Olimpia le dio al fútbol paraguayo los logros más importantes a nivel de clubes, pero en el apartado de producción de futbolistas no aporta mucho.

Mi mente no es tan brillante para entender cómo un club de la Intermedia pasó en menos de 2 años a convertirse en el club mas poderoso económicamente hablando, sin tener ingresos grandes por venta de entradas, y al tener como principales auspiciantes a empresas que eran propiedad del mismo Cartes. Cosas de empresarios que saben que hacer con  hierbas mágicas, hablo del césped, no me malentiendan. Cuando el dinero comenzó a mandar tendríamos que haber realizado un cambio estructural en la manera de entender el juego del paraguayo.

Teníamos que cambiar el centro, cabeza y gol, por un fútbol mas pragmático, para jugar con garra, hace falta sangre caliente, pasión.

Cuando se elige a partir del dinero, eso se pierde.

Yo creo que de ahí viene una gran parte del problema, nos quedamos sin inferiores, la dirigencia se preocupó de hacer un buen papel en Sudáfrica 2010 y dejaron de lado a la generación que tenía que hacer el recambio. Lo de la Copa América fue un espejismo, y el único que supo verlo fue el Tata.

Al ver que no tenía de dónde sacar jugadores para la absoluta, porque las inferiores, olvidadas por Cartes ya en plena carrera política, no le ofrecían los recambios necesarios para mantener a la Selección a un buen nivel.

Luego de esto llegó el Chiqui Arce, decidido a morir con sus ideas. Ideas que no eran malas, ideas lógicas, se necesitaba un proceso para poder llevar a la Selección de vuelta al lugar que ocupó. Un público acostumbrado a buenos resultados en la absoluta, unido a una dirigencia temerosa de perder el poder dentro del fútbol, con los millones que se manejan, decidió que era mejor sacar al Chiqui, hacer olvidar la idea del proceso y tratar de reconducir la Selección contratando a Pelusso, que no supo manejar un barco que hacía aguas por todos lados y acabó renunciando.

Los dirigentes en vez de buscar soluciones, contratar un técnico de valía y comenzar con tiempo un proceso, evitando jugar amistosos contra Guatemala, China y otros países de poca trayectoria, decidieron dejar todo en manos de Genes, ese eterno miembro del Departamento Técnico de la Selección.

Hoy no tenemos rumbo conocido, las cabezas de la APF no dan la cara, el campeonato local se hunde, se aprueba una ley que da un paso atrás en la profesionalización de nuestro fútbol, se queman juveniles con una regla que obliga a los clubes a alinear al menos a uno de titular para sacarlo a los 5 minutos.
Se hacen cosas, no las que se tienen que hacer. Las que se hacen, se hacen mal, muy mal. Pensemos, actuemos, cambiemos.

Por Bebeto Casola Casartelli


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