Arce busca renacer en la dificultad

A 11 días exactamente de haber renunciado en Olimpia, Francisco Arce tomó este martes el desafío de sacar de su hundimiento a Guaraní y ponerlo en un trayecto más auspicioso en el torneo Apertura. Será el tercer equipo grande del fútbol paraguayo bajo la dirección de un estratega que se ingenia para renacer de su desplome.

El nuevo equipo de Arce está en el pozo y la exigencia es máxima, pero es bien sabido que él sabe coquetear con la tensión y es capaz de sobrevivir en el caos. Su ascensión no hay sido fácil. La experiencia negativa en la  Selección Paraguaya y la eliminación tempranera en Cerro en aquel duelo con Católica, son dos abismos que pudo sepultar a cualquiera. A él no.

Después el Chiqui evidenció su vínculo apasionado con el fútbol hace 11 meses cuando de un día para otro pisó Para Uno para hacerse cargo de un plantel desorientado y alicaído. Hoy, bajo las mismas circunstancias se coloca al frente de una tribu que no puede olvidarse de Fernando Jubero y a la que Fabricio Bassa aplastó con mucha oratoria.

"Jubero formó de muy buena forma a Guaraní, intentaremos seguir haciendo ese gran trabajo", expuso un motivado Francisco Arce tras ser confirmado en el cargo. Las palabras eran justas y son las que se quieren escuchar por la Toldería donde el español era considerado y tratado casi como un ser superior.  

"No hace falta hablar de lo que pueda conseguir "Chiqui", con todo lo que ha ganado en el fútbol paraguayo. Ya consiguió en otros lugares, porqué no en Guaraní. Él conoce el sistema de trabajo que tenemos, acá hay que trabajar, sumar y el estilo de juego que él tiene coincide con lo que tiene club", respondió Juan Alberto Acosta.

A pesar de consagrarse con este modelo que practica un exiguo número de entrenadores, románticos, tal vez, siendo sinceros su sistema aún se le discute en Paraguay. Adoptó una línea de juego, un estilo y ahí se mantuvo inamovible. Personalmente lo llamo convencimiento, aunque otros más exacerbados lo definen como terquedad y capricho.

Sin insertar su éxito en el tablero mediático, no es su costumbre, y aún habiendo gente que intenta menoscabar su legado (campeón invicto con Cerro y de la estrella 40 con Olimpia), el nacido en Paraguarí va a Dos Bocas con nuevo estímulo. Como es su característica atípica, encuentra en esa dificultad, la posibilidad de resurgir de la desmoralización que pueda crear la derrota.