NBA sábado 10 de junio de 2017

Con Honor: Los Cavaliers rompen la escoba y el invicto de los Warriors

VIDEO Y ANÁLISIS. No existía un mañana en Cleveland, debía ser su noche o sería la última, una noche en la que los Cavaliers intentarían dar el primer paso de una obra maestra que ningún equipo en la historia de la NBA ha logrado hacer jamás: estar abajo 0-3 en las finales y ganar 4 juegos corridos.

Por Juan Pintos Sumi - @elbuenJuane

No existen los imposibles, mucho menos en el baloncesto, los Cavs lo demostraron y con una inspiradora exposición de amor propio jugaron un primer cuarto de ensueños que les sirvió para domar a la bestia del oeste durante todo el trámite del juego. Paliza de los Cavaliers defendiendo su tierra, que con méritos se gana una oportunidad más, una noche más. GSW 116 -137 CLE.

Al Masterchef australiano Kyrie Irving le fueron suficiente 40 minutos en la cocina para preparar su mejor plato y comer crudo a los Warriors. El mágico Uncle Drew sumó 40 puntos encestando 7 triples, además de descolgar 7 rebotes y repartir 4 asistencias, incluyendo 1 robo de balón. Con su juego natural y orgánico fue el limón que amargó a los Dubs y condimentó a los Cavs.
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EL BASKET: MANJAR DE LOS DIOSES
El plato de las finales fue bien condimentado con ingredientes que solo el menú de unas finales puede ofrecer en su carta: un partido más que interrumpido, con faltas técnicas, lluvia de triples, récords históricos, una pizca de jugadas de fantasía, cruce de palabras, sal y pimienta a gusto y un arbitraje que perdió el control de todo.

Como resultado disfrutamos de un manjar de exquisito sazón que fue deleite para uno de los paladares más selectos del deporte: el de aquéllos que saborean el fino arte culinario del basketball.

No exageramos en el recuento, es que para que finalizara el partido de 48 minutos de juego tuvieron que pasar poco más de 3 horas, donde fueron pitadas 7 faltas técnicas que incluyo no solo a jugadores sino también a los entrenadores.

Una lluvia de triples cayó en Cleveland con 24, en particular, para los Cavaliers, récord con la mayor cantidad de triples en unas finales, el factor que desequilibró e inclinó la balanza a favor de los locales.
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Foto: @cavs

LOS GOLDEN STATE EN UN ESTADO DORADO
Luego del desgaste sufrido en la temporada regular del año pasado por conseguir la marca de 73 victorias y apenas 9 derrotas, que finalmente terminó repercutiendo en sus Playoffs, dejándolos sin anillo. En la presente temporada la mejor versión de los Warriors que conocemos llegó a un estado de concentración muy alto, a un punto que espiritualmente describiríamos y compararíamos a un estado similar al alcanzado por Buda, un estado dorado.

Corrigiendo el error y focalizados exclusivamente en las finales, los Dubs jugaron esta temporada un baloncesto sin excederse en demasía, y el relajamiento se notó en el último juego, cuando Kevin Durant desbarató las ilusiones de los Cavs en el último cuarto con una tranquilidad envidiable por muchas leyendas, donde anotó 14 puntos en el último parcial, de los cuales 7 fueron en los últimos minutos, vitales para robar la victoria y dejar 3-0 la serie.

Los Golden State Warriors están descansados, muestran seguridad, están totalmente acoplados y todas las figuras aportan según el rol en el equipo, lucen como auténticos campeones y han demostrado que no se equivocaron en el fichaje de Kevin ¨La muerte" Durant, contrato al que los villanos de la bahía bautizaron: "La firma que duele".
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Foto: @warriors

VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE
Hay vida después de la muerte y unos desterrados Cavaliers que salieron desde las profundidades lo demostrarían en el primer cuarto frente a unos Warriors que vivitos y coleando se paseaban por las calles de Cleveland haciendo bromas y disfrutando de sus días de gloria, gozando con el 15-0 en unos Playoffs donde no conocen –conocían- la presión.

"Entendemos lo que está en juego, no tenemos otra opción más que dejar todo ahí afuera en el  Game 4", decía Kyrie Irving en la conferencia de prensa luego de haber caído en el tercer juego. Y así fue, los Cavs salieron a dar todo lo que tenían.

No sería fácil, la última vez que los Warriors perdieron con Durant, Curry, Green y Thompson en cancha fue el 4 de febrero. Sí, leyó bien, el 4 de febrero del 2017.

Con lentes oscuros LeBron James llegaba al estadio 3 horas antes, "Tos-tos-tos" el ruido automático de 100 cámaras y periodistas lo acechaban con fotografías y preguntas obvias.

El Rey LeBron seguía su camino, escuchando y coreando su música preferida mirando el suelo, llegaba al vestuario con la mentalidad enfocada en la victoria, sabiendo que el fracaso esa noche lo llevaría a cargar una cruz muy pesada durante todo el resto de su vida, además de ser escrito en la historia de la NBA que no perdona. Las Kardashian también estaban ahí, con la #13 de Tristan Thompson.

12 MINUTOS: LA RESURRECIÓN DE CLEVELAND
¿Sería la última cena de los Cavaliers? Lo único que sabíamos era que Judas no vestía de Cavs, vestía la #35 de los Warriors y estaba dispuesto a todo. Pronto comenzó el juego, los Cavaliers con el corazón en la mano salieron detonando con un primer triple de J.R. Smith que abriría el marcador, en un santiamén estarían arriba 14 a 5 para que Steve Kerr se alertara y pidiera tiempo muerto.

El fantasma del 3-1 del año pasado recorría el ambiente, a los Warriors se los veía muy incomodos y los Cavs estaban con todo sin parar de encestar con una altísima efectividad que asustaba.

¿Qué clase de brujería es esa? Se preguntaban algunos al ver a los Cavaliers 11 arriba y a un incansable LeBron que parecía que hizo un pacto con el diablo metiendo, asistiendo y reboteando como en toda la serie. 29 a 13 iba el marcador, Durant y Curry no aparecían en el juego con 0 puntos, para entonces los locales ya advertían con 5 triples.
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Foto: @cavs

Con 29 puntos en los primeros 6:18 minutos de juego todos sabíamos que era un ritmo insostenible, difícilmente de mantener, los Cavs debían trabajar en conservar a diferencia del marcador manteniendo el nivel de juego y no el ritmo, la puesta en escena de los Warriors era vergonzosa.

Todos aparecieron en el equipo de los Cavaliers, Tristan Thompson había hecho en 5 minutos lo que no pudo hacer en los primeros tres enfrentamientos. Luego de 8 minutos Kevin Durant metía sus primeros puntos gracias a un triple.

Los Warriors no eran claros en la ofensiva y no movían el balón como acostumbraban, a todo lo malo se sumaba las perdidas de balón y los problemas de falta. Kevin Durant salía al rescate e intentaba apagar el incendio por su propia cuenta dejando el marcador 31 a 25, pero los Cavaliers no paraban el fuego y seguían bombardeando como Estados Unidos a Japón en el 45.

El juego se volvía muy friccionado por momentos, y tanto Curry, como Iguodala, Klay y Tristan Thompson sumaban dos faltas personales cada uno antes de los primeros 12 minutos.  

Los Cavs tenían la abultada suma de 13 tiros libres en 9 minutos, extremadamente difícil perder el ritmo así, pronto terminaría el primer cuarto que daba la sensación que duró una eternidad. 49 a 33 a favor de los Cavs que rompían el récord histórico de mayor cantidad de puntos en un cuarto de finales.
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Foto: @cavs

Finalmente al terminar el primer cuarto los Cavaliers lanzarían 22 tiros libres frente a 11 de los Warriors, un arbitraje casero. Los Utah Jazz habían anotado 54 puntos en todo el Game 3 de las finales de 1998 frente a los Bulls de Jordan, los Cleveland anotaron 49 en un solo cuarto.

Para el segundo cuarto, la máxima ventaja llegaría cuando el tablero del marcador registraba que los Cavs estaban arriba 69 a 49, el motivo de esta diferencia era una noche rozando la perfección de Kyrie Irving con 21 puntos con 4 triples, encestando 8 de sus 10 intentos, a él se sumaban James y Love con 15 y 14 puntos respectivamente, los locales no aflojaban el ritmo.

Los Cavs dominaban el tempo y eso era señal de pura valentía, estaban decididos a arriesgar cada tiro y, acertaban. Lo habíamos escrito en reiteradas ocasiones, hay muchas cosas que nos hacen disfrutar de la vida; divisar el horizonte desde lo más alto de una montaña, un vino y buena compañía, la música y entre ellas está el juego de Kyrie Irving en una noche encendida, puro talento y corazón.

Terminaba la primera mitad con un lanzamiento de KD y la bocina sonando mientras el balón bailaba en el aire, coordinando su descenso con la gravedad. ¡Chasss! cantaba la red y el buzz-beater de Durant con un triple descontaba a 18  la diferencia.

Los Cavs habían anotado 82 puntos en un partido de las finales del 2015 y 77 en una de las finales del 2016. En la noche de ayer anotaron 86 puntos al descanso, no es un error, 86 puntos que le permitieron romper la marca que mantenían los 76ers desde 1982 con 81 puntos en la primera mitad ¡Que  partido y gran final señores!

NUNCA SUBESTIMES EL CORAZÓN DE UN CAMPEÓN
Una verdadera locura la respuesta de los Cavaliers tras un Game 3 devastador, donde quedaron muertos física y mentalmente.

Así, en una demostración de amor propio y corazón de campeón, en el cuarto juego demostraron de que están hecho y por qué están ahí. Por su parte, los Warriors con una defensa inexistente con 18 puntos abajo aún tenían opciones, eso decía mucho del talento con el cual se componen, Cleveland no podía relajarse.

Los GSW salieron del vestuario con un 4-0 en 45 segundos, Tyronn Lue fue capaz de frenarlos con un tiempo muerto. A la vuelta King James lanza un auto pase al tablero para una posterior volcada al más puro estilo de Kobe Bryant y Tracy McGrady.

Puñalada del rey a los Warriors que buscaban recomponerse, el mate de las finales. El juego se ponía tenso y la bestia negra escupía el animal que lleva dentro y sacaba su Draymond Green interior. Falta técnica para Draymond Green haciendo la clásica Draymond Green.

Kevin Durant y LeBron James mantenían "una conversación amistosa" cara a cara,  si éstas no son finales de la NBA no sé lo que es, el estadio entero gritaba "¡Draymond sucks! Draymond sucks!" y el propio Green mientras bebía agua movía la cabeza acompañando el compás. Luego de más de 30 minutos terminaba el tercer cuarto 115 a 96 a favor de los Cavs que rompían el histórico de los Warriors con más triples en un partido final. 20 de 33 desde el perímetro, ¡¿Qué?!

Para el último cuarto los Cavs necesitaban 34 puntos para establecer la anotación más alta en una NBA Finals, la de los 148 de Boston Celtics frente a los Lakers en 1985, finalmente no lo lograrían por 11 puntos.

En un partido espectacular, el arbitraje no estuvo a la altura para ambos equipos y el juego se les había escapado de las manos. 7 faltas técnicas, para Durant, Green, Pachulia, Kerr, James, Shumpert y Jones. Los GSW se habían puesto a 11 puntos y fue entonces cuando nuevamente Kyrie Irving apareció, imparable, nadie podía detener a The Uncle Crew, de corazón más grande que todo el estadio.
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Foto: Gentileza

Finalmente los Cavaliers rompieron la escoba que tenían guardada en la galera los Warriors y vencieron merecidamente 137 a 116, cortando el posible e inédito 16-0. Los Lakers campeones 2001 dueños del récord 15-1 sonreían desde Los Angeles.  Por la cantidad de puntos uno diría que fue un All-Stars Game, es que los Cavaliers jugaron como tales, y como los campeones vigentes que son.

Ahora, felizmente, se abre un juego más, y todos volveremos a la Bahía de San Francisco para disfrutar el lunes, de una final más.

Históricamente los equipos que lograron una ventaja de 3-0  en una serie de siete juegos siguen invictos, ninguno de ellos ha perdido la serie y llevan escribiendo historia de 126-0, ¿Podrán los Cavaliers desafiar su destino?

Al finalizar el juego LeBron mandó fuego a Green: "Me dijeron que Draymond Green dijo que los Warriors querían celebrar una vez más en nuestra cancha y tirar champagne en nuestro vestuario, y eso no puedo permitirlo".

Klay Thompson sobre la derrota agregó: "Llegó el momento de ir a montar un espectáculo para nuestros fanáticos en Oakland".