Cuando los errores arbitrales opacan el desarrollo del juego

La fecha 15 del Apertura será recordada por mucho tiempo como una en donde los árbitros se llevaron el protagonismo en los partidos, como siempre, más por sus errores que por sus aciertos.

Los casos más importantes se dieron por los penales cobrados a favor de Olimpia y Cerro, por faltas que la televisión pudo demostrar después que jamás existieron en realidad.

No obstante, en otros partidos también se dieron casos similares y estos deslices se prestan excesivamente para las suspicacias, los agravios, la violencia y hasta notas de solicitud en pos de retirar el nombre de una persona de la denominación del torneo.

Después de leer una serie de comentarios, ver las repeticiones, escuchar los comentarios de los compañeros, sentarme en una plaza y escuchar como seguían las conversaciones en torno a las decisiones tomadas por los referís y su influencia en el desarrollo de los juegos, pienso que esto no es justo para el fútbol.

Un juego de masas que mueve hasta geopolíticamente al mundo, como lo es el balompié jugado a nivel profesional, necesariamente debe seguir avanzando hacia la modernidad en el uso de la tecnología en los partidos.

Esto puede sonar hasta fuerte porque el término "modernidad" que se aparece ahí con todo, para una sociedad tan conservadora como la nuestra, que de por ahí no quiere ver que la tecnología hace tiempo se metió en el fútbol por goteo, poco a poco en las rendijas que fue encontrando.

Las pelotas impermeables, los botines inteligentes, los guantes de arqueros, las bebidas isotónicas, las camisetas ultralivianas son algunos ejemplos.

La creatina u otros suplementos especiales son constantes en la alimentación de los futbolistas de hoy, y en las canchas vemos la espuma en espray, los intercomunicadores (como si fueran guardaespaldas) en los árbitros, que en algo ayudan al desarrollo trasparente del juego, pero eso parece no ser suficiente.

¿Son las cámaras el elemento que le falta? No poseo la respuesta pero el debate está abierto, ya en el mundo se abrió la posibilidad de introducir la tecnología de vídeo para ayudar a los árbitros, lo que podría suponer el mayor cambio en el reglamento del deporte en más de 100 años.

De hecho ya tiene el visto bueno del International Football Association Board (IFAB), el ente que supervisa las reglas del fútbol y además del nuevo presidente de la FIFA, y lo concreto comenzará como muy tarde en la temporada 2017-18 en varias de las ligas asociadas.

"Realmente hemos tomado una decisión histórica para el fútbol. El IFAB y la FIFA están liderando ahora el debate y no lo frenarán", dijo en una de las últimas entrevistas sobre el tema, el suizo Gianni Infantino, presidente actual de la institución que lleva el poder globalizado del balompié.

Es hasta normal escuchar que esto mataría el folklore del fútbol, pero paradoja que el próximo domingo se jugará el juego más importante del fútbol paraguayo, a nivel de expresiones pasionales, sin un sector de las graderías habilitadas, y eso sí que puede ser realmente considerado como asesinato del alma de un espectáculo deportivo.

Con esto último ha quedado demostrado también el déficit de estadios que posee el país para albergar actos como uno de los más lindos que tiene, justamente, el folklore regional.

En los últimos años el deporte universal aunque no se detenga, ha regalado desde su dirigencia una imagen negra, acusada de supuestos hechos de corrupción, denuncias de sobornos sobre los árbitros, e intentos de pago a jugadores para que redoblen sus esfuerzos o vayan en detrimento a su equipo.

Es por eso que la única religión que no tiene ateos, merece seguir avanzando en este camino y aprovechar el avance de la tecnología para que pueda ser un deporte más justo, más honesto y pueda trasmitir a la sociedad un mensaje más noble, uno sobre la posibilidad de la transparencia y la confianza.

Así como lo hacen otros deportes menos considerados en el país, pero de gran aceptación en el mundo como el Tenis, el Básquetbol, claro a nivel profesional. Con lo expreso no hablo de llenar las canchitas de los barrios con cámaras.

La idea es poder definir si se da un penal o no, si efectivamente fue gol, si alguien merece indudablemente una tarjeta roja o ese tipo de detalles que afectan el desarrollo del juego. En esos espacios en donde corren millonarias sumas de dinero todo el tiempo, para que de tal manera los jugadores sean los que vuelvan a tomar el protagonismo en el fútbol.