De la demagogia de Farías al método de Morínigo

Con el nombramiento de Gustavo Morínigo como nuevo entrenador de Cerro Porteño, en Barrio Obrero habrá una transformación radical. De la demagogia y la retórica de César Farías, a las que nos hemos acostumbrado durante estos últimos cuatro meses, aparece un estilo totalmente distinto, mucho más metódico, estudioso y cerebral.

Morínigo es diametralmente opuesto a Farías. El adiestrador caribeño es un practicante de los viejos fenómenos que ya hemos señalado arriba. Desde su asunción, el pasado 15 de diciembre del año pasado, intentó mover las fibras íntimas de un club pasional como el cuadro azulgrana atizando la emoción y la esperanza con el fin de ganarse el apoyo popular.

La llegada del venezolano despertó incertidumbre, pero en su presentación se hizo convencer por medio de las palabras. "No había otro club que producía tanta adrenalina" como el Ciclón y que venía arropado de su experiencia internacional a "ganar la Copa Libertadores", eterno sueño que se reniega del cuadro azulgrana pese a la búsqueda insistente y secular.

Sin embargo, el rendimiento del equipo fue segando el discurso "sin mea culpa". Cerro se mantuvo inestable, incierto y sin estilo propio hasta el fin. La goleada de Sol (4-1) ya había puesto en jaque el millonario proyecto y dejar contra las cuerdas a Farías, aunque la victoria ante Corinthians (3-2) y el "respaldo" de los jugadores pausaron la destitución. Hasta hoy.

Lo que pasó con Cobresal fue insalvable. La muestra no podía ser más desastrosa. No obstante, el técnico dirigió las "excusas explicativas" hacia extraños recovecos y sin ofrecer ninguna autocrítica, la gota que colmó el vaso. "El esfuerzo de nuestros jugadores fue bueno. Jugamos un partido inteligente", dijo sobre el bochorno en la competencia continental.

Con Farías, el Ciclón también perdió su ADN, su juego ofensivo y lo que buscará recuperar con Morínigo. "Es un desafío prometedor, Cerro tiene toda la infraestrucura para sobresalir, trabajo no va a faltar", exteriorizó en su presentación el nuevo técnico azulgrana, que primero intentará salvarle de la eliminación tempranera y poner en cauce la millonaria inversión de Zapag.

"Planificación minuciosa de los partidos, disciplina fija estricta y un trabajo en conjunto" son los tres elementos que hará prevalecer Morínigo. El flamante entrenador, de 39 años, ganador del torneo Apertura 2013 con Nacional y finalista de la Copa Libertadores en el 2014, es consciente de la ambición y la exigencia de su nuevo club en el que también se reencontrará con jugadores que conoce profundamente.