Desapego a las ilusiones milagrosas

Ese apego a encontrar lo sobrenatural y mirar las combinaciones de resultados es algo muy presente en el fútbol y a la Selección Nacional le lleva persiguiendo en las dos últimas Eliminatorias. Para el clasificatorio de Brasil 2014 no se manifestó el milagro.

Sin dudas, ya se instaló en la mente del hincha de la Selección y de seguro del propio entrenador, que también es un hombre de mucha fe y de mucha cábala, pero el seguidor del fútbol se da cuenta y sabe que con eso ya no le ganamos a nadie.

La única realidad de aquí al 31 de agosto es que en Santiago, Paraguay tendrá que ganar con o sin cábala, Dios quiera no sea por obra y gracia del milagro. Para los hombres de fe los milagros existen, pero hay que ayudarlos con fútbol y un poco más. El Chiqui lo sabe, pero no le han salido las cosas y ahora hay que jugar a como salga, metiendo fuerte y a los arañazos.

Jugar fuera de casa en el infierno del Estadio Nacional de Chile, donde no podrá contar Bruno Valdez, quien llegó a la segunda tarjeta amarilla, será un desafío sin margen de error para las especulaciones. ¿Tiene los jugadores el profe? Los tiene, solo los debe elegir muy bien.

El rival de agosto tendrá a todas sus estrellas, al Rey Arturo (Vidal), Pitbul (Medel), Alexis Sánchez, entre otros, quienes entrarán con la espada entre los dientes para cortar y morder a cualquiera y así defender ese puesto de clasificación adonde se encuentran.

Arce es hombre de buena lectura de fútbol y los tristes resultados contra Uruguay en el Centenario; Perú y Colombia, en Asunción, han desnudado que tácticamente su fútbol con los jugadores que tiene no lo podrá implementar más. Lo ha aprendido de las duras derrotas y con Chile hay debe salir a ganar como sea.

A los trasandinos se les ganó alguna vez en Santiago, algunos protagonistas de aquella gesta siguen jugando en la Selección y de buena manera, la experiencia de ellos será fundamental, pero esa complementación de los nuevos sigue faltando hasta ahora. No están a la altura de una clasificación mundialista. Ojalá se complementen mejor y no esperar las próximas Eliminatorias para que maduren como jugadores.

Mirando de reojo a los cuatro partidos restantes del calendario, vemos que Uruguay (23 puntos) y Argentina (22) se sacarán las piernas en Montevideo, lo que hará más difícil recibir a los charrúas en Asunción el 5 de setiembre, para luego enfrentar en Barranquilla a una Colombia, para entonces tal vez clasificada. Los cafeteros deberán jugar de visita en Maracaibo ante Venezuela el primer partido y el segundo jugará ante Brasil en su casa.

Para consuelo sirve que los puntajes de arriba están todos apretados, pero los próximos partidos serán a "muerte", si es que vale la expresión.

Para llegar hasta agosto será como una larga reflexión de Semana Santa, como el de los católicos devotos, pero a lo que no tenemos que llegar es al ayuno de dos mundiales consecutivos, que para el fútbol guaraní será catastrófico. El apego a las ilusiones milagrosas es cosa del fútbol, pero hay que ayudarlo con fútbol.