Olimpia lunes 23 de febrero de 2015

El anacronismo de Pumpido: En el Olimpia hay que ganar

De la pizarra de Nery Pumpido fluyó algo mejor en la cuarta fecha en la que Olimpia dejó a un lado lo desértico de su anterior repertorio y ganó por primera vez en el Apertura, de buena manera, a costa de General Díaz. Tras la victoria, el técnico se echó contra sus detractores pidiendo que se tenga "memoria", un concepto poco reconocido en el fútbol.

POR ALCIDES BENÍTEZ - @ALCYBENITEZ

La victoria es una panacea en Para Uno y más para el entrenador argentino, que tras el resultado pidió que se tenga "memoria", un anacronismo para el fútbol actual que resume su exigencia en ganar, volver a ganar, así sucesivamente, y  más en una entidad con tanto prestigio como el Decano.

La magra performance en el incipiente campeonato -como era de esperarse- creó un torbellino en el Bosque y las tres fechas sin victorias dejaron tambaleando y con hilachas muy finas el tercer ciclo del técnico santafesino.

Por eso el juego ante Genera Díaz era una prueba de valor, porque hasta ese momento el equipo solo mostraba en forma tangible la continuidad de los problemas del año pasado, que apilando los malos resultados dejaba una estela nefasta en cuanto a las estadísticas.

La pizarra de Pumpido superó el ultimátum, una oportunidad forzada hasta el extremo. Después el equipo ganó mostrando exuberancia en los primeros 25 minutos, y sobre todo resistiendo los viejos vicios: los centrazos, el desorden y  la ausencia de oportunidades, los hábitos que convertían los duelos de la franja negra en una elegía futbolística.

A partir de este nuevo semblante, que de prolongarse con las correcciones tácticas, el Olimpia, con bocanada de aire y con suficiente tiempo por delante,  será capaz de revertir "esa mala suerte terrible", repitiendo trazos de las raras justificaciones a las que apeló el argentino de 57 años antes de saborear este triunfo.

LA REALIDAD DESPUÉS DE LA IRREALIDAD: EL HISTRIONISMO

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Recordemos que en los sucesivos tropiezos, Pumpido nunca vio problemas de funcionamiento y atribuyó la falta de resultados a la intromisión del azar . Un factor existente en contados casos por la dinámica impensada del fútbol- a decir de Dante Panzeri- pero para nada influyente.

Al menos en ese Olimpia de las tres fechas que era huérfano de la inventiva y de la creación. En el sombrío panorama, el estratega se alejó de toda autocrítica y prefirió aferrarse a un extraño histrionismo para decir que tuvieron 23 llegadas ante Capiatá, igual fardos de números apiló ante Nacional, según él, en la segunda fecha. El resultado fue 0-0, y Gustavo Morínigo en el campamento tricolor habló de un partido mal jugado.

Una irrealidad que fue cortada en la cuarta jornada, ante las Águilas, en donde el equipo pudo ostentar de una producción de calidad. El Olimpia mostró otra cara y llevó por delante a General Díaz, que se aferró en la descomunal figura en su arquero Bernardo Medina, responsable de evitar un resultado abultado tras un inicio arrasador.

Ahora enfrenta una semana clave, con un duelo intermedio ante San Lorenzo y podría terminar el periodo de revitalización ante el clásico rival, otro que no termina de convencer ni asentarse en un campeonato que está en manos de Guaraní, el eterno candidato, y Sol de América, la grata revelación.

EL PROCESO Y LA MEMORIA, INUSUALES EN CLUBES CON PRESTIGIO   

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Digamos de una: el proceso, como se entiende en el fútbol, es impracticable en los clubes grandes por la presión inacabable de su entorno. Es una historia a la que asiste en un ciclo irrompible los equipos representativos y es excluyente cuando involucra a un tricampeón de América.

Si las cosas se encaminan bien es atinado hablar de un ciclo estable porque si Olimpia no se despoja del mal es capaz de devorar técnicos. Desechará el proceso debido a que los objetivos se mantienen o se renuevan, como ahora el club se obligó a campeonar para evitar que la mini sequía local de 4 años gane terreno y vuelva más pesado los fardos de la obligación.

Para eso trajo a un "clase A" como Cristian Riveros y rejuntó parte de su vieja guardia de pretorianos, los mismos que pusieron en el 2013 contra las cuerdas al Atlético Mineiro y al continente lanzado a sus pies al mando de Éver Almeida.

El DT es una leyenda en Para Uno, por derechos propios, pero una vez que no pudo prolongar los resultados exigidos igual tuvo que abandonar el franjeado. Porque las corazas de la vieja gloria no aguantan ante las poderosas balas de la actualidad.

Hoy el fútbol no espera a nadie. Los técnicos son hijos de resultados, una irrefutable máxima que puede gustar o no, e incluso a veces tiende a ser injusto con algunos, pero al final la memoria no salva a nadie y cuando no se embolsan los puntos requeridos, el camino simplemente se corta.

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