El derrumbe del proyecto azulgrana

El sueño azulgrana, otro más, encalló en la arena de la Bombonera donde Cerro buscó casi lo imposible tras hipotecar gran parte de sus posibilidades una semana atrás en Sajonia. Con el formato de la competencia es imperativo prevalecer de local y si es posible llavear la valla. Ni lo uno ni lo otro pudo hacer en el duelo de ida en Asunción.
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A pesar de que en el suelo argentino ensanchó el corazón en busca de la proeza y en algún momento tuvo motivos para creer en la remontada, el cuadro de Barrio Obrero no pudo al final y seguirá cargando la cruz de su infortunio en el terreno internacional.

A continuación nos centramos en los cuatro "errores" que le costó el semestre a Cerro, que enfrentó con renovada ilusión y fe, pero con la eliminación no se llevará ningún premio.

1- Gula en la contratación: La inversión no es garantía de éxito

Cerro incorporó en exceso en el mercado de pases, pero la mayoría de los futbolistas dejaron cuentas pendientes en este primer semestre. El presidente Juan José Zapag, que firmó 15 contrataciones y renovó con dos pilares de la pasada campaña (Jonathan Santana y Rodrigo Rojas) terminó engordando el presupuesto del club.

El azulgrana venía de perder la final con Olimpia en la que evidenció la necesidad de una reestructuración inmediata. El bajo nivel de los "mayores" y la deserciones permanentes en un plantel corto pasaron factura. El equipo perdió el bicampeonato ante el clásico rival y firmó un cierre tumultuoso. A contados meses, el sonido de la decepción es aún más fuerte.

2-Farías, en "paracaídas": El venezolano se perdió en el fútbol paraguayo

El 15 de diciembre del 2015 presentaron con parafernalia a César Farías como el nuevo director del millonario proyecto. El venezolano era una apuesta diferente y peligrosa. Todo Cerro lo sabía. Y Farías cayó como en paracaídas en un suelo extraño, cuyo ambiente fue demasiado grande para un hombre con sed que también andaba en busca de triunfos.

Se hizo del entusiasmo de la gente, pero no fue suficiente y terminó hartando con las excusas. La falta de resultados y de rendimientos no se pueden suplir con la simple oratoria. El Ciclón jugaba pésimo y andaba a los tumbos en los dos frentes y recién ahí en los despachos de Zapag se asumió la crisis como tal avisado por la campaña del fracaso.

3- Cambio tardío: Gustavo Morínigo no tuvo tiempo para el trabajo

Los directivos tomaron finalmente la decisión de destituir al venezolano el 15 de abril. Cerro venía de perder ante Cobresal en El Salvador y el equipo quedó al linde la eliminación. Nominado Gustavo Morínigo en su reemplazo renovó la energía del plantel y salvó la primera prueba importante con la victoria ante Independiente Santa Fe.

El golpe de timón se hizo muy tarde. De eso no había duda. El entrenador se encontró con un plantel menguado en la parte anímica y mal trabajado en lo físico. A estas dificultades se añaden la obligación de la captura de puntos para sobrevivir en la Libertadores  y el poco tiempo para insertar su metodología.   

4-Sin liderazgo futbolístico: Ningún jugador se puso el equipo al hombro

Cerro Porteño no encontró en sus veteranos y tampoco entre los nuevos a un guía capaz de ponerse el equipo al hombro en los tiempos de necesidad. Ni mucho menos a su farol futbolístico porque Cecilio entró muy tarde. Fabbro, en otro tiempo usina y líder en la cancha, comenzó desmotivado y su herencia fue pasando a otros botines y los herederos transitorios no respondieron.

Su relación con el técnico desencadenó la reciente sacudida interna y que terminará, casi con seguridad, con el alejamiento del ídolo, héroe del título del Apertura 2012. El derrumbe de la ilusión martilla el tímpano de los azulgranas, cuya maniobra para el segundo semestre debe ser mejor pensada ya que la obligación se presenta en fardos más abultados.
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