Copa América Centenario miércoles 15 de junio de 2016

El futbolista de Bolivia que se llevó la casaca de Messi

El defensor tuvo la difícil misión de marcar al 10 argentino desde que entró al campo, pero al final tuvo su recompensa, se quedó con la camiseta del astro. Mirá la historia.   

Cuando Julio César Baldivieso se percató del ingreso del astro del Barcelona, en el inicio del segundo tiempo, llamó a Diego Bejarano, actualmente en el The Strongest, defensor boliviano de 24 años para darle una orden clara: "A vos te toca Messi", dijo el entrenador.

¿Por qué a mí?, fue la respuesta del joven futbolista, quien nunca antes se había enfrentado a la estrella argentina y que a decir del mismo, solo estaba acostumbrado a verlo jugar por televisión.

No obstante el jugador, nacido en Santa Cruz de la Sierra, cumplió a cabalidad con lo solicitado por el estratega, pero con un agregado especial, se adelantó a todos y apenas se acercó a Lionel, no dudó en preguntarle: "Messi, ¿me cambias la polera?".

"Yo no suelo pedirles camisetas a los rivales, no sé por qué lo hice, me salió", contaba después Bejarano con una sonrisa ancha en la zona mixta del estadio, apenas una hora después del partido, según el diario La Nación de Argentina.

Al final el futbolista quien supo vestir la camiseta del Panetolikos de Grecia en la temporada pasada, equipo con el jugó 27 partidos convirtiendo 3 goles se quedó con la "celeste y blanca" que cualquiera de las 67.000 almas presentes en el  CenturyLink Field de Seattle desearía lucir entre amigos o en algún picado de barrio.

La vida de Bejarano en el país de los filosófos no fue todo de color rosa, mientras estuvo por esos lares tuvo que superar una lesión de ligamento interno en la rodilla derecha y además adaptarse al idioma y la cultura, a la par que acompañaba en el proceso de crianza a su hijo recién nacido, junto a su esposa, Sihara Rocha Ibáñez.

Posteriormente sus buenas actuaciones le valieron la convocatoria a la selección del altiplano, donde ya ha tenido 9 participaciones convirtiendo incluso un gol.    

EL MOMENTO
      Embed

"Enfrentarlo una o diez veces siempre es especial. Me fue bien, hasta se molestó porque le estaba muy encima. Estaba fastidioso, se lo veía, yo lo tocaba para marcarlo y enseguida me bajaba el brazo. Al final, no pudo hacer mucho", completó Diego Bejarano quien ahora conservará la casaca con la 10 impresa en la espalda cual trofeo más preciado, cumpliendo el sueño de todos los chicos y chicas de esta generación.      
ETIQUETAS

¿Qué te pareció la noticia?
0