Sol de América viernes 11 de mayo de 2018

El grito de gol que retumbó al unísono de un llanto neonato

VIDEO. Dicen que los futbolistas deben mantener la concentración al cien por ciento en la cancha, pero para César Villagra esto sería imposible.  

Ese jueves, tan lejos como pueda ser posible de casa, César Villagra saltaría al campo del mítico Atanasio Girardot con una parte de la cabeza puesta en el hospital.

Una parte de la cabeza puesta en la posibilidad de hacer historia y otra en el lugar exacto donde pudiera lograr desviar el remate de su compañero Pablo Zeballos y salir disparado hacía la primera cámara de televisión que encontrase. Un pequeño rectángulo en el cual pudiera entregarle al continente una significativa dedicatoria.

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Con él, Sol de América empezaba a escribir su nombre en la Segunda Fase de la Copa Sudamericana, mientras en Asunción, Paula arrancaba su primer hálito para a su manera decir: Mami, papi, aquí estoy.

Según cuenta la leyenda, su llanto de bienvenida al mundo sonaría al unísono del momento en que su padre, en Medellín, brillaba con luz propia. Exactamente a los 14 minutos del partido decisivo para los intereses azules en Colombia. Uno de esos sacrificios silenciosos que pocas veces salen a relucir en la historia de muchos futbolistas.

"La verdad que tengo muchas emociones, es algo único lo que nos ha pasado. Hemos sufrido hasta el último para llevarnos la clasificación. Confiado estaba de que iba marcar un gol y le iba dedicar a mi hija, porque ya estaba enterado que mi esposa estaba internada. Gracias a Dios nació sana y ahora le llevo esta clasificación a ella y a toda mi familia que me está apoyando desde allá", fue todo lo que atinó a decir el progenitor al término del encuentro deportivo, deseando seguro volver lo más rápido posible para poder cargar a su bebé en brazos, regalarle un beso y regresar al día a día de los entrenamientos.

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