Copa América domingo 14 de junio de 2015

El "León Guaraní" se robustece y los veteranos ganan confianza

Los veteranos de la Selección Paraguaya, impulsados por el corazón de Nelson Haedo, aparecieron en la adversidad para ganarse un gran sorbo de la hipotecada confianza.

POR ALCIDES BENÍTEZ - @alcyBenitez

Nelson Haedo Valdez, el "León Guaraní", apodado por la indescripble entrega dentro del campo de juego, dio ante el combinado albiceleste este sábado el soplo de vida para la resurrección de la Albirroja en un partido que por el desarrollo de la primera etapa, superado de comienzo a fin, parecía estar sentenciado.

Una tarde funesta del lateral Miguel Samudio, con dos fallos decisivos para los dos goles de Argentina, puso el partido casi al límite insalvable de la derrota. Sergio Agüero, primero, y después Lionel Messi, de penal, abrían las puertas de la goleada para los dirigidos de Gerardo Martino, favoritos en la previa por esa cuota incontable de riqueza individual.

La mala noticia había comenzado minutos antes del compromiso con la baja de Justo Villar de la que Antony Silva se encargó de hacer olvidar con un performance extraordinario. Nada que hacer en los goles, apareció cuando se le necesitó y transmitió seguridad a la línea defensiva, machacada por tantas embestidas.

El planteo de aguantar el partido no resulta ante un rival que tiene tanto poder diferente de fuego. Paraguay salió a esperar y cuando recuperó la pelota no tuvo una idea de juego o un hombre capaz de ordenar la salida. Ortigoza, el indicado para la función, se evaporó en la superioridad que imprimía el rival y la Albirroja, en esa etapa, se salvó de un resultado definitivo.

Una vez desechado el esquema por inservible, Ramón Díaz modificó la figura táctica y con el ingreso de Derlis González, quien en verdad tardó minutos en sentir el pulso del encuentro, pudo encontrar las fisuras del rival. A los grandes equipos hay que atacarlos, mostrarle los colmillos. Paraguay encontró la pelota, los espacios y se inyectó el coraje que le faltaba.

A esa altura ya no había nada que perder. Ortigoza puso al fin el pase filtrado y Haedo, el populista, sacó un latigazo certero en la segunda oportunidad ante Sergio Romero. Discutido por varios por su bajo rendimiento ante Honduras, el "León" se convirtió en "Ave Fénix" personal y también de la Albirroja.

En definitivas el gol resucitó a Paraguay, contagió su creencia y multiplicó las piernas de Víctor Cáceres. Más parecido a un "Pulpo", el "Topo" se transformó en la cancha para "cortar" los circuitos a Messi y de paso apagar a los otros "astros" argentinos. Ante la actitud y el fútbol, la hegemonía albiceleste se iba desmoronando.

La trinchera se convirtió en una barricada con Da Silva como caudillo, en otra muestra absoluta de entereza, porque el partido tuvo cachetadas mutuas. Del 'robo' a lanzarse al ataque, hasta con Miguel Samudio ya recuperado mentalmente de su partido "inolvidable".

Paraguay saltó las líneas con credibilidad, después aprovechó la única pelota aérea bien trabajada para que Lucas convierta el empate con tiro raso tras otro centro de Ortigoza y la habilitación de Paulo. A un minuto de los 90', los veteranos se habían revelado en la adversidad y terminaron ganando una cuota de confianza.

El debut albirrojo pasó del planteamiento cerrado a un duelo abierto, dispuesto para cualquiera en la que la vigorosa recuperación premió con un resultado impensado viendo el libreto inicial. Esa bipolaridad, la primera parte evidentemente timorata, y el complemento repleto de coraje, siguen dejando el futuro en la incertidumbre. Pero también deja algo a que aferrarse, a la imagen de una trepidante segunda etapa.

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