El primer round lo gana la dupla Andino-Elizondo

Nuevos aires en la dirección arbitral y se aplaude en el sentido de si algo no funciona, por más de que la cabeza no sea la que precisamente esté mal, con el cambio de dirección (técnica) se suele buscar el cambio, ejemplo en los equipos.

En algunos se logra, en otros no, pero el intento de cambiar para bien siempre será bien visto, y en especial en un área tan delicada como el arbitraje, capaz de modificar la historia del juego.

Pero el cambio, la designación de Amelio Andino, como director de árbitros, y de Horacio Elizondo, como asesor directo del presidente de la APF, (título fachada), pues al final trabaja directamente con el titular de los árbitros, produjo su primera guerra política y de ella salió airosa la nueva dupla.

Mala tarde. Es que el desdibujado –falto de carácter y pulso parta tomar decisiones– actuar de Federico Ríos, la voz cantante de los colegiados paraguayos, en el segundo clásico de verano, le sirvió a la nueva dirección de árbitros, sin decirlo, para ganar la primera manga, en aquello de "y este es el que nos cuestiona", que quedó tácito en el aire, luego del recibimiento poco feliz que tuvo la nueva cúpula arbitral, más allá de las sonrisitas alegóricas que se vieron durante la presentación oficial.

Andino venció la presión del presidente de los árbitros en una jugada diplomática que le salió redonda. Lo designó a un partido que más allá de ser de carácter amistoso siempre es caliente y el designado se quemó.

Y no vamos nosotros a entrar a tallar –por citar un ejemplo– en eso de que si Güiza, autor del pase gol, era expulsado, Cerro no hubiese empatado o cosas así, por aquello de que no hay peor hipótesis, que revivir el pasado que pudo ser..., a lo que vamos fue a la falta de firmeza, justo de él, del vocero, la cara del arbitraje, metido en una guerra de baja intensidad con la APF, por la nueva cabeza referil nombrada.

Y no estamos matando al bueno de Federico Ríos, para nada, no por ello pasa a ser el peor árbitro del mundo. Lejos estamos de decir eso.
Pero creemos particularmente, que antes que cuestionar, primero se observe a ver qué pasa, no el rechazo de entrada, cuando lo que se intenta es mejorar.

Y lo que vimos en esta primera fecha nos gustó, y rescatamos justamente una frase del titular de Guaraní, tras el triunfo ante Nacional: "Ni me enteré que el árbitro estaba ahí". Creemos que ese es el camino.