Fútbol Internacional viernes 02 de diciembre de 2016

Entre flores y dedicatorias el réquiem se hace eterno

VIDEO. La localidad brasileña de Chapecó ultima los detalles del multitudinario homenaje que rendirá este sábado a sus inmortales guerreros quienes fallecieron en el trágico accidente aéreo el martes pasado en Medellín. Mientras tanto el Arena Condá continua siendo escenario de diversas memorables muestras de acompañamiento a las familias.

Por Amilcar Noguera - @cuatrocientero

La directiva interina está centrada ahora en los preparativos del funeral colectivo que tendrá lugar este sábado sobre el césped del Arená Conda, el local del modesto equipo brasileño, y mientras aguarda el solemne momento abre las puertas del club a miles de personas.
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Los cuerpos arribarán este sábado por la mañana a la ciudad de Chapecó y 51 de las 71 víctimas serán veladas sobre el césped del campo de juego. Se espera la presencia de más de 100.000 personas, y no solo de Brasil, en una instalación cuya capacidad es para 19.000 personas.

"Se estima la llegada de los cuerpos para el sábado al mediodía al aeropuerto, aunque todo puede cambiar de acuerdo a los diferentes trámites que todavía restan", dijo el director de prensa del club Andrei Coppetti.

La idea es que la aeronave que trasporta a los héroes llegue al aeropuerto de Santa Catarina, desde donde una caravana acompañada por tres carros de bomberos los llevará hasta el estadio en un trayecto de 9,5 kilómetros, que normalmente se hace en 20 minutos, aunque esta vez podría demorarse más.

Sin duda alguna el momento ceremonial de entre ocho y doce horas de duración, según está previsto, será más que emotivo, muchísimo más que lo que actualmente se vive en las gradas del escenario deportivo que entre flores y dedicatorias no consigue comprender cómo fue que sucedió todo.

La ciudad está de luto, las paredes de los edificios, negocios lucen la cinta negra con los colores del club al lado. Las calles están en silencio, las casas son adornadas con banderas y pareciera que todos los habitantes nunca más se quitarán la camiseta del club.

En el estadio, a medida que pasan las horas, van llegando personas de todas las edades. De pronto, surgen llantos y abrazos interminables que reflejan el dolor que todavía sigue latente.

Vídeo y foto: Amilcar Noguera - Enviado especial.

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