Francisco Arce: El hombre de los desafíos

Francisco Arce está predestinado a tentarse con el riesgo y los grandes desafíos en el corto tiempo de 7 años que lleva como director técnico. Sabido que "Chiqui" es un hombre identificado absolutamente con Cerro Porteño, el rival inconmensurable del Olimpia, por lo que su ida al banquillo de la entidad de Para Uno marcará la hoja del fútbol nacional.

El entrenador, nacido en Paraguarí hace 43 años, es un integrante extraño en su especie. Su asunción en el cargo crea comentarios de rechazo y aceptación ante un panorama atípico, que pese al ruido estruendoso que causa en la afición, movida en mayor proporción por dos colores, el hecho rompe con ciertos estereotipos y demuestra que el fútbol crece un poco en profesionalidad por estos lados.

Ante la controvertida decisión tomada en los despachos del Decano, el gran acierto de la directiva encabezada por Marco Trovato es convencer a Carlos Humberto Paredes para poner punto final a una laureada carrera de dos décadas y fungir de asistente en el nuevo staff técnico. "Sirve como un contrapeso y como un gran espaldarazo para el Chiqui", sostuvo al respecto Javier Díaz de Vivar, uno de los vicepresidentes de la institución.

Aún así Arce iniciará en un clima desfavorable. El comienzo de la historia es similar a la vivida por Pablo Zeballos, luego el delantero se encargó de cambiar silbidos por aplausos y hasta hoy la parcialidad le recuerda con cariño. De igual forma hay que asumir que Francisco Arce sabe lidiar en las vicisitudes. Tras su paso por el CARDE y posteriormente por Barrio Obrero, el estratega ya es un consagrado "soldado" que se mantiene en la lucha con una serenidad salvaje.

Al Chiqui se le discute todo. La falta de carisma, su carácter, la adhesión de un estilo basado en la posesión que no suele rendir frutos de inmediato e incluso sus conquistas. La primera experiencia en Rubio Ñu, desde el 2007 hasta 2011, fue un trabajo menospreciado por una gran mayoría al producirse en un club sin demasiados pergaminos.

Ese éxito abrió camino a la Selección Nacional, un páramo que en aquel momento era una misión imposible para cualquier entrenador por la decadencia absoluta de los valores albirrojos. Él era consciente de la situación, Arce confió en la obstinación de su trabajo, su fórmula infalible, y así vio un buen paisaje detrás del desierto. La pasantía no resultó.

En el Olimpia se enfrentará a otro problema. La crisis de juego se remonta al pasado año, cuando el equipo estaba dirigido por el uruguayo Diego Alonso, siguió con el argentino Nery Pumpido, y ahora le urge un revulsivo para salir del fondo.

"El éxito es de los audaces y estamos dispuestos a eso y a más. Entre ayer y hoy el impacto que generó me sorprendió más de lo que pudiera esperar, genera mucha expectativa", manifestó el flamante DT en su presentación en la Villa, con la serenidad acostumbrada.

Francisco Arce es un sui géneris en el colectivo, va con entereza a la casa del que fue ayer el mayor "enemigo". Sin opción para anticiparse, porque solo el tiempo determinará, a la luz de los resultados, si fue un acierto o un error la contratación del hombre que no tome a los desafíos.