Fútbol y nuevo rumbo

Grandes logros en cualquier campo se inician en mentes creativas de líderes visionarios y de ambición sana, que sintonizan el momento apropiado para dar el salto cualitativo. Si de deportes hablamos, en nuestro país lo hizo Juan Antonio Sosa Gautier con el Guaraní en los sesenta, y Osvaldo Domínguez con el Olimpia en los ochenta y noventa .

A nivel de la Selección Nacional, nuestra Albirroja ha obtenido logros respetables con el viento de cola del club Olimpia en especial. Sin embargo, nuestra Selección paraguaya nunca ha brillado por fuerza propia e independiente de un club exitoso.

Una vez delineado el sueño, se inicia el trabajo de planificación. A falta de esta no siendo el fútbol una ciencia exacta, es fácil perder el rumbo ante adversidades en el derrotero, hacia el objetivo.
Los líderes y administradores del sueño serán pasajeros.

También las personalidades en el tiempo deberán estar al servicio de la causa. El objetivo será inalterable, se pueden cambiar hombres, actualizar sistemas, variar métodos, pero el objetivo será de prístina claridad y celo común.

Mencionamos estos, pues cuando hablamos del fútbol paraguayo (y me refiero al que quisiéramos para selección mayor), podríamos bien decir que aún es indefinido el carácter que le podría garantizar un salto cualitativo en el siglo XXI.

Y es importante esta definición, pues debemos insistir dado nuestro marcado personalismo dirigencial. Los hombres y liderazgos serán pasajeros, pero no así el estilo y la calidad administrativa que llevan al objetivo.

A nivel internacional, Alemania es el tambor batiente y abanderado principal. El mayor alumno germano, a partir de su temprana eliminación en la Eurocopa 2004, inició un proceso inalterable que lo hace hoy un coloso, casi imbatible internacionalmente. Vamos a nuestra realidad. Paraguay, a través de su historia, tiene logros loables por la población y economía que representa. Pero actualmente está entre los últimos del continente sudamericano, quizás antes que Bolivia y Venezuela.

Para dar inicio a algo nuevo, es menester un objetivo análisis de dónde parto y adónde pretendo transitar. Pues bien, siendo nuestro suelo una matriz prolífica de talentos futbolísticos, no estamos a la altura de esta natural condición. Falta el aditamento mencionado. Líderes visionarios con coraje para imponer cambios con objetivos, procesos en tiempo amplio donde madurar estrategias modernas y prácticas que potencien el caudal de constante talento deportivo de nuestra rica estirpe.

La garra guaraní es valiosa, pero también la tienen los mejores de Sudamérica y el mundo. Pero como último recurso. No se ganan copas con técnicos y jugadores sin abundante inteligencia. Es hora de que se impongan nuevas cualidades; concentración y fortaleza mental, preparación física con tecnologías de vanguardia y jugadores que maduren psicosocialmente a edades tempranas y aporten 15 o más años de excelente nivel.

El talento e inteligencia es útil en los atletas, aunque a la larga la dedicación, constancia y disciplina son aún mayores determinantes. Buenos e inteligentes directivos son imperiosos, aunque son parte de un engranaje de público, jugadores, cuerpo técnico y prensa deportiva. Es la cabeza fría en momentos de adversidades y contramarcha lo que se precisa. Bien vale decir, dirigentes aptos están para elegir la melodía de la guarania a lograr, los músicos adecuados y el director de orquesta talentoso. Si alguno de esos elementos faltara la cacofonía imperante continuará.

Los japoneses (conocemos sus logros) en otros campos dicen: "Las buenas intenciones ayudan; pero preferimos los sistemas". Es mandatorio que la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF) defina los perfiles del nuevo fútbol paraguayo para el siglo XXI. Si así no ocurriere, tendríamos más de lo mismo. Corresponde a los dirigentes aportar pienso.

El insigne club alemán Bayern tiene unas finanzas positivas envidiables y es el laboratorio de fútbol germano. El Arsenal inglés mantiene al frente de su club al Sr. Arsene Wegner con récords de resultados financieros positivos, con la contratación justa de jugadores, la cantera propia, la venta de sus atletas registrados en los últimos 15 años y logros deportivos obviamente.

Los clubes paraguayos deben bailar la música de la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF). Esta debe imponer con consenso a sus clubes asociados el manual nacional del fútbol paraguayo para el 2030, asentados en las mejores prácticas e infraestructuras para sus atletas y entrenadores. Las divisiones formativas y juveniles necesitan el contenido de la melodía que ejecutarán en el 2023.

Hacemos votos para que la dirigencia se ponga el traje adecuado que demanda el momento y tan altas p r e t e n s i o n e s. Cerro Porteño ha dado un paso enorme y ejemplar con su nuevo estadio. Imaginamos que ahora propondrá llenarlo de gloria internacional. Hacemos votos para que con Olimpia propugnen el nuevo carácter del fútbol guaraní en los próximos veinte a ñ o s.