Paraguayos en el exterior viernes 25 de marzo de 2016

Giménez, embajador con todas las letras en Ecuador

Fernando "Vikingo" Giménez se ganó el respeto del fútbol ecuatoriano, jugando en uno de los grandes de Guayaquil como el Emelec. Al igual que Carlos Paraguarí Espínola, Enrique Rambert Vera y Librado Azcona, Giménez es un gran referente nacional dentro del Ecuador.

Por César Escobar – Última Hora.
Nos recibió en su casa en las afueras de Guayaquil. Giménez es uno de los grandes ídolos del Emelec y referentes del fútbol ecuatoriano. Tereré de por medio, para mantener la costumbre, nos habló de lo que fue su ascenso, su estadía en Ecuador y de cómo le va en los siete años en el club.

-¿Cómo empezaste dentro del fútbol? ¿Cuáles son tus orígenes?

-Me inicié en el General Díaz de Coronel Oviedo y luego me llevaron al club Coronel Oviedo, y ahí hice las inferiores y luego estuve en la selección de Interligas, en las juveniles, y allí, en el 2004, cuando Nacional sube a Primera y lo llevan al profe Carlos Báez, y nos hace la invitación para probar en las inferiores.

-Después fuiste a Chile, ¿cómo te fue?

-Jugué en la Sub 20 y en ese mismo año me fui a la Reserva y me fue bastante bien, y al año siguiente me hicieron un contrato. En el 2005 jugué siete partidos en Primera y a mitad de año me surge la posibilidad de ir a Puerto Montt, donde me fue muy bien. Luego pasé a la Universidad de Concepción donde me compra el cincuenta por ciento del pase y en el 2007 llega Marcelo Barticciotto y me dijo que no iba a contar conmigo, y fui de vuelta a Puerto Montt, me quedé hasta el 2009 y en el 2010 fui a Emelec cuando Sampaoli era el técnico, se me dieron las cosas y llegué a Ecuador.

-¿Te costó adaptarte a una forma de vida, a las costumbres de Ecuador?

-No me costó mucho adaptarme, porque pasar de los 0 grados de Chile y venir a una ciudad con clima similar al nuestro, aunque hay un poco de humedad; llegué bien a Emelec porque en el primer partido, donde hicieron la presentación del equipo, anoté el gol en el primer minuto que ingresé a la cancha y eso me dio la oportunidad de adaptarme, a que me acepten.

-¿Consumís las comidas típicas de nuestro país. Te preparan los platos típicos?

-La mejor noticia de cuando llegué acá es que había mandioca, soy muy mandioquero, acá le dicen yuca y en Chile no había. Mi esposa hace chipa, otras comidas y extrañamos, aunque en Ecuador hay comidas variadas y muy ricas.

-¿Tus compañeros ecuatorianos toman tereré?

-Llevo siempre mi termo de tereré, tengo por lo menos tres. La mayoría de mis compañeros toma, pero lo malo es cuando le empiezas a cebar ellos no saben que tienen que agradecer cuando no quieren más, y toman hasta que se reviente la panza, y a veces no da gusto cebarles porque no se cansan nunca.

¿Cómo fueron tus primeros partidos en el Emelec?

Lastimosamente después, cuando ni siquiera firmé el contrato y al segundo partido me lesioné, me rompí la rodilla prácticamente. Imaginate, sin contrato aún y con la rodilla rota, pero gracias a Dios el técnico me bancó y lesionado y todo seguí. Firmé el contrato dos años y a los dos meses me recuperé y ahí comencé a jugar. Desde que llegué aquí he jugado casi todos los partidos, con todos los técnicos que pasaron y fui capitán con Quinteros (Gustavo), pero eso es irrelevante, lo que cuenta es el cariño de la gente, por eso estoy siete años aquí.

-¿Quién te puso el apodo de Vikingo?

-Ni idea. Cuando llegué a Chile sacaron en los medios el Vikingo Giménez, no entendía por qué. Siempre le cargo a mi esposa cuando le digo, será que me dicen vikingo por los cuernos (risas), no sé dónde sacaron y ahora la gente no me conoce mucho por Giménez sino por Vikingo.

-¿Hay mucho respeto hacia el futbolista paraguayo en el Ecuador?

-Acá se les respeta mucho porque saben que nosotros somos de carácter aguerrido, de mucha lucha. El mercado ecuatoriano para los paraguayos era escaso. Paraguarí y Rambert fueron los pioneros y de a poquito fueron abriendo y hubo jugadores que también llegaron, pero que no pudieron adaptarse al fútbol ecuatoriano. El caso de Zeballos, él es un gran jugador, una gran persona, pero por ahí no se pudo acomodar porque este es un fútbol rápido, muy físico y cuesta, pero cuando uno ya le agarra y se adapta todo va de la mano. Se abre ahora mucho en la Segunda categoría y eso es bueno porque tienen la posibilidad de mostrarse y luego jugar en equipos grandes.

-¿Cuál fue el día más triste desde tu estadía en Guayaquil?

-El día más triste y me dolió fue cuando perdimos la final en nuestra cancha ante Liga de Quito. En Quito perdimos 2 a 0 y en la revancha ganamos 1 a 0, pero no nos alcanzó, dolió mucho por la gente que estaba y más porque era mi primer año en el fútbol más competitivo, porque Emelec siempre pelea por los primeros lugares y queríamos ganar.

-¿Y el más feliz?

-El más feliz cuando ganamos en la final al Barcelona, era la primera y única vez que definimos el campeonato en un clásico. Fue un momento muy especial porque alcanzábamos el bicampeonato y además le ganamos al rival de toda la vida, lo ganamos con autoridad y fue especial para mí y mi familia, porque ellos están detrás siempre.

-¿Soñás con estar en la Selección Paraguaya?

-Uno siempre sueña con jugar en la Selección Nacional y más aún que tengo como una deuda pendiente, porque estuve en tres convocatorias y no pude ir en ninguna de esas tres, en dos porque me había lesionado y en una porque no me dieron el permiso, pero uno nunca pierde las esperanzas de estar en la Albirroja y estar con grandes jugadores, y confío en que se dará nuevamente la oportunidad.


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