Reportajes Especiales miércoles 27 de julio de 2016

José Luis Chilavert, el humano detrás del número 1 del mundo

"José, no servís para arquero", fue la frase que marcó la historia de un adolescente de 14 años que soñaba con ser el mejor de todos los tiempos.

Por Pedro Lezcano - @pedritolezkano

Odiado y amado en partes iguales, podría ser la mejor manera de definir a aquel caudillo con guantes y letras mayúsculas, quien nació un 27 de julio, pero de 1965.

Bajo los tres palos, aun no se ha mostrado al mundo alguien como él. Un futbolista cargado de personalidad ganadora, seguridad, presencia y una de las piernas zurdas más increíbles de los últimos tiempos. 347 partidos jugados, 64 goles marcados.

¿Quiénes somos para criticarlo?, interpela la pregunta. El Chila, ocupando el puesto más ingrato de todos, ha logrado lo que cuando era solo un joven muchacho luqueño, parecía imposible. Pero hasta el mejor de los entrenadores, podría quizás equivocarse.

Sucede que José, se convirtió después en el primer portero del mundo en marcar un gol de tiro libre. Y ostenta también el récord de ser el único en convertir tres goles en un mismo partido. En pocas palabras, tal vez tenía todo para ser arquero, y con mucho sacrificio, agregarle una cuota de gol.

Chilavert no era un prodigio "extraterrestre", de joven entrenaba muchísimo, horas y horas de su vida las dedicaba a perfeccionar su técnica, encima y además, en un tiempo en que el fútbol no llevaba sobre sí tantas computadoras, tanta tecnología y jugadores mitad robots, mitad personas.      

Debutó en primera con tan solo 15 años, y 15 años después era electo "Mejor arquero del  mundo", repitiendo el título en 1997 y 1998. ¿Quién sabe a qué lugar quiso entrar aquel profe quien le dijo que no servía?

No encuentro la respuesta, sin embargo y a pesar de todos esos títulos, la más destacada de sus virtudes, no fueron aquellas distinciones individuales, sino más bien que nunca, pero nunca, dejó que nadie faltara al respeto.

Tanto a la Albirroja, como al país, o algún paraguayo en el exterior, de esos sacrificados trabajadores que buscan una mejor vida, por ejemplo en la Argentina, nación donde el mismo se destacó en el club Velez Sarfield y con quienes siempre que pudo, demostró su lado más humano.

Cuando uno es exitoso, genera envidia, diría el portero en alguna vieja entrevista, agregando en otra ocasión: "Me gusta que me griten, que insulten. Eso quiere decir que soy importante".

Esta anécdota es increíble.
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