Jubero y la erupción de Olimpia

Fernando Jubero había asumido oficialmente el pasado 24 de febrero un Olimpia herido, en crisis, flaco en lo mental y con graves problemas de resultados y de gol. En poco más de un mes, el estratega le devolvió a la franja azabache la confianza, recuperó la ilusión del título y principalmente el credo y el fútbol de un equipo grande.

Los números no mienten. Son contundentes. Al cierre de la primera ronda, Olimpia pasó de la anorexia futbolística a la exuberancia y a ser el club más goleador del torneo con 23 conquistas: logró 17 en 5 partidos bajo la batuta del español, las que se deberán agregar a los seis que anotó en 5 fechas con la dirección de Francisco Arce.

El cambio fue radical, drástico, extremado. Su cuarta victoria seguida infringida en Para Uno con gran esplendor al General Caballero de Zeballos Cué (7-1) deja al Decano muy cerca de los que ostentan puestos de vanguardia, a solo seis del líder Sol de América, justamente su próximo rival en el inicio de la rueda de revanchas.

El sexto lugar (16 unidades) es una posición impensada para el club defensor del título por el tumultuoso comienzo, cuyo calvario llegó a seis derrotas consecutivas entre el torneo local y la Copa Libertadores. (Deportivo Capiatá 3-1, General Díaz 4-1, Táchira 2-1, Cerro Porteño 1-0, Ssportivo Luqueño 2-1 y Pumas 2-0).

No obstante, desde el arribo del ex técnico de Guaraní las cosas cambiaron de matiz. Olimpia creció en dinamismo, dejó de lateralizar y así se despejó del tedio. Jubero transformó a Silva en el mejor Silva. Favorecido por el esquema, el charrúa se convirtió en el jugador más trascendente, seguido por Piris Da Motta, una exageración en el medio.

En el fútbol las buenas sensaciones también se contagian. Hasta Fredy Bareiro entró en sintonía y en racha goleadora. "Nuestra idea siempre fue ser un equipo ofensivo", dijo el entrenador que aún debe recuperar el punch de Julián Benítez, que pese a sacarse la "mufa" aún no muestra el nivel que le valió su transferencia.  

Igual sin William Mendieta, autor de tres asistencias frente al Matarife, tampoco se podría entender el juego vistoso que despliega el Decano. Lírico antes, castigado después en Para Uno, el mediapunta vuelve a encarrilarse en esta resurrección de Olimpia, que hace en medio de una erupción de goles.