Selección Paraguaya miércoles 30 de marzo de 2016

La contracrónica: Opaco debut de Iturbe y un resultado hiriente

Puntos de la contracrónica: El tibio estreno de Juan Manuel Iturbe con la camiseta de la Selección Nacional, la grave lesión de Richard Ortiz y un resultado hiriente.

Y en el final, nuevamente en el minuto 91, como en Quito con Ecuador, se pasó del embrujo al desencanto. En el reverso del orgullo y del esfuerzo de los jugadores que fueron notorios en el Defensores del Chaco, apareció un resultado hiriente acentuado por la grave lesión de un jugador al fue difícil de sustituir, Richard Ortiz.

La conquista del "Pájaro" Benítez, el segundo del compromiso, daba más alas a la algarabía paraguaya en Sajonia. La ventaja, la puesta en escena del equipo, la determinación, todos esos elementos reforzaban la ilusión de otra gran victoria frente a Brasil, de nivel más amarillo que el color de su sagrada camiseta.

Del día a la noche. El partido empezó a tomar otro matiz cuando Richard Ortiz cayó lesionado a los 55 minutos sumergido en un intenso dolor. Tomado de la rodilla, se presagiaba lo peor. Minutos después el diagnóstico médico confirmó la rotura de los ligamentos cruzados, la segunda defendiendo la Albirroja, y la tercera de su carrera.

La salida del mediocampista tuvo un efecto exagerado. Es que Ortiz luce un gran ida y vuelta. Capaz de ser fogoso en la marca, o tan lúcido en el pase que dio a Édgar Benítez para el segundo gol. Ausente de la lista Víctor "Topo" Cáceres, caídos Rodrigo Rojas y Celso Ortiz, el técnico argentino puso de bombero a Jonathan Santana.

Tibio estreno. Aún así Ramón Díaz veía que el tiempo y el 2-0 le abría una posibilidad para hacer albirrojo de forma oficial y para toda la vida a Iturbe. Cerca del minuto 70, el estadio se puso de pie para aplaudir a Darío Lezcano y dar entrada al ex Cerro Porteño sobre quien rondaba escepticismo y resistencia.

Y el delantero del Bournemouth de la Premier League no pudo despejar la incertidumbre con ninguna jugada de importancia. Su estreno opaco, tibio y evaporado anoche reforzó la desaprobación de esa parte de la hinchada paraguaya que se opuso desde el principio a su convocatoria.

Hiriente resultado. Con el cambio de Iturbe, la única modificación no condicionada, Paraguay no pudo sostener la pelota arriba ni hacer la presión alta como en el primer tiempo por la falta del fuelle. El desgaste físico hecho en la altura de Quito continuaba pasando la factura y socavando la fuerza.

Cayó la oscuridad. Oliveira recortó distancia tras el rebote de Justo Villar. Brasil volvió a creer. Y ya en el primer minuto del añadido, de los tres que dio Wilmar Roldán, Dani Alves salvó el empate. Iturbe solo presionó con la mirada. Dunga saltó del banco, mientras que los albirrojos se desplomaban sobre el césped.