La cultura del aguante: La cultura que mata al fútbol

Una vez más los violentos golean al fútbol. Los inadaptados de siempre hacen lo que quieren y salen victoriosos ante la indiferencia de la APF y las autoridades.

Agresiones dentro del estadio, hechos vandálicos en las afueras, hostigamiento constante durante el traslado al estadio o del estadio a las diferentes ciudades. Siempre, en cualquier punto o con cualquier color de camiseta, los violentos se encargan de quitarle sabor a una jornada deportiva o hasta de enlutar el día con su primitiva e irracional "rivalidad".

Apenas corren dos fechas del torneo Apertura 2016 y tenemos que hablar de incidentes en Gradería Norte entre barras de Cerro Porteño en el Defensores del Chaco en el juego ante River; incidentes entre barras de Luque en el Adrián Jara en duelo ante General Díaz; una joven de 20 años apuñalada por barras de Olimpia en las inmediaciones del estadio en Sajonia tras el duelo ante Sol y ahora una emboscada lamentable de hinchas organizados de Luque al público azulgrana que asistió a ver en el Feliciano Cáceres un partido de Copa Libertadores Sub 20.

Este último hecho ocurrió este sábado 30 de enero, por ahí leí que "no debieron programar el juego ahí", dijeron que "por seguridad" se debió jugar en otro lado, pero nadie es capaz de apuntar con el dedo y cuestionar a los verdaderos delincuentes.

¿Qué ganan? ¿Qué piesan? ¿Por qué actúan así? Las respuestas a estas interrogantes no hacen pensar otra cosa que los trapos, los bombos, los cánticos, la supuesta rivalidad y demás expresiones que salen de la "cultura del aguante" y son nada más una cortina para estas personas que esconden otras fines, ya que ni el resultado deportivo de su equipo saben al terminar el encuentro.

¿No es suficiente? Es hora que las autoridades comiencen a proteger al fútbol y a los verdaderos aficionados.

No faltarán los "defensores de estos grupos" que saldrán a decir que le "dan color y fiesta" al deporte, que no es lo mismo sin "el aliento constante", cierto, pero se paga un precio altísimo, hasta con la vida en algunos casos, por la "fiestita" que se arman en algunos encuentros. Esto es fútbol, un deporte y no se debe perdonar ningún hecho de violencia "por amor al equipo".  

No busco convencerles de nada, saquen ustedes sus propias conclusiones...