La garra y la mística nunca deben estar ausentes

Por Amílcar Noguera - @cuatrocientero

  

La entrega, el coraje, la guapeza, la mística demostrada en la altura de Quito, es lo que mejor define el estilo de juego de la Selección Paraguaya y pareciera que Ramón  Díaz, le va encontrando la vuelta. Solo faltó el triunfo.

  

La tremenda entrega de Darío Lezcano, trae a la memoria aquellos partidos que protagonizaba en eliminatorias pasadas un ídolo de la afición paraguaya, Nelson Haedo Valdez, apodado el León Guaraní, precisamente por su determinación y garra. Justamente  Lezcano, viene de la localidad de Cecilio Báez, ciudad cercana a San Joaquin, de donde provino  el León Guaraní. Tal vez eso sea casualidad, pero Lezcano, desconocido hasta hace poco, porque de muy joven fue Europa y solo su talento lo puso en el ruido de La Albirroja.

  

Vaya acierto de los que lo convocaron, porque cada partido que jugó demostró que la mística del paraguayo está reflejada en él y lo que le gusta al público paraguayo. Pero este no es solo de los que muerden en el ataque, sino le agrega calidad, movilidad, mucha potencia  y determinación en el ataque. Lo resumió en el segundo tanto de la albirroja. Quién se atrevería hoy a discutir su titularidad en la Selección. Nadie. Mas, a su lado lo tuvo a Conejo Benítez de gran nivel, demostrando este, que no en vano se propuso  ser el goleador de Cruz Azul para esta temporada y lo demuestra como jugó.

  

Se entenderá que ante Brasil, tal vez por una cuestión táctica el entrenador no lo pondría de entrada, pero que bien le hace al equipo de Ramón, tener dos referentes de área del nivel Benítez y Lezcano, porque hace mucho tiempo no se veía tal complementación como los que tuvieron estos dos en el juego pasado ante Ecuador. El entrenador decidirá a quién lo pone, pero demuestra el Conejo, que no solo es una liebre corriendo en los gramados.

  

Todo el equipo rindió alto, desde el arco hasta el medio, con un Ortigoza, preciso. Él es el mejor que lee el fútbol de recuperación y ataque. No es descubrimiento, los hechos lo delatan en San Lorenzo y la Selección. La defensa tuvo la solvencia de siempre y tal vez falte la consolidación de los jóvenes como Valdez y Gómez.

  

Pero... Esa entereza demostrada por nuestros muchachos de la Selección debe ser acompañada con la mayor entrega de la logística albirroja. No se pueden admitir el retraso de más de cuatro o cinco horas, registrado al regreso de la delegación de Quito, más aún cuando el próximo rival lleva la casaca verdeamarelha y se llama Brasil. Se tuvo meses para organizar este vuelo de regreso. Nada resume mejor lo dicho por Justo Villar el sábado, "Todos deben estar a la altura de la Selección". Mensaje claro y directo, por estas pequeñas cosas y se entiende que no debe ser algo adrede, pero estas cosas no se pueden admitir en un nivel tan profesional con el de la Selección.

  

Esta Selección Nacional nos está devolvió la ilusión a las viejas costumbres, que los de mi generación estamos mal acostumbrados a revivir aquellas entregas memorables que nos regalaran en Eliminatorias pasadas. La mística está intacta, el fútbol también está listo para ganar a Brasil. Esta Albirroja necesita estar arropada por todos, nuestros muchachos necesitan de ese apoyo. Sin embargo, los precios de las entradas no acompañan, están altos. La gente en la calle quiere ir a la cancha, pero están caros los tickets, más todavía considerando el retorno largo tras las vacaciones por Semana Santa. Podrían bajar un poquito, que esta Selección necesita de su público. Todos deben aportar para que la Albirroja nos haga palpitar el corazón al límite rumbo a Rusia 2018.