Las Rayaditas: Un cachetazo de realidad


El fútbol, ese deporte que tanto nos apasiona, definitivamente no es exclusividad de los hombres y es más, en principio nunca lo fue.

"Posiblemente, si se rastreara la historia del fútbol en clave de género, aparecería el momento de su institucionalización, hacia mediados del siglo XIX, como el momento decisivo en que esa práctica es capturada por las instancias de escolarización primero, de esparcimiento después y de profesionalización por último, y, en esta captura, las mujeres, que en épocas pre-modernas jugaban, junto con niños y adultos varones, a una especie de fútbol recreativo, quedaron definitivamente afuera", compilan Gabriela Binello, Mariana Conde, Analía Martínez y María Rodríguez, investigadoras de la Universidad de Buenos Aires en el libro 'Peligro de Gol'.

Pero esto no solo lo dicen los archivos, ni quienes escriben. Lo habrán expresado cientos de personas, con o sin convicción, a fin único de establecer un discurso políticamente correcto, principalmente en la última década.

Como la Conmebol, por ejemplo, o la misma Asociación Paraguaya de Fútbol, ambos organismos encargados de regular el balompié en esta isla rodeada de tierra.
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Foto: Captura

Digo, porque entonces uno no se explica que apenas quince millones de guaraníes (G. 15.000.000) sean destinados por torneo para un equipo femenino. Un plantel con un mínimo de 30 jugadoras.

Es decir, con 2.700 dólares, para trasladar la historia a algo más universal, un cuadro semiprofesional de mujeres debe financiarse todo tipo de cosas (traslados, pelotas, alquiler de canchas, camisetas, conos, chalecos, alimentación, atención médica, entrenadores, sin incluir salarios dignos) para llevar adelante lo que desde el puntapié inicial se convierte en odisea. 2.700 dólares, sí, leyó bien.   

Ni siquiera un club masculino de cualquier liga amateur del país podría aspirar con seriedad a su crecimiento con un presupuesto tan ajustado. En Paraguay, 12 equipos de mujeres deben hacerlo.

MIRÁ
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Un cachetazo de realidad que revela la situación por la que traspasa el fútbol femenino en general, pese a que no existe prueba biológica ni científica que pueda desmeritarlas en su sueño.

Partiendo ya desde ese punto, la acción de las Rayaditas es totalmente justa, noble, ni siquiera radical, simplemente certera.

La prioridad, aunque las del Sportivo Limpeño sean las últimas campeonas de América, aquí la tienen los hombres. Reflejo leal y lastimero de la sociedad en que vivimos. Situación que hoy, no mañana, urge modificar.   
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Foto: @CSSL_Femenino

Así, en ese camino, el último domingo las chicas ganaron. Ganaron porque con las acciones también se hacen goles, porque la directiva les retenga los fondos y lo gritan como uno, para que retumbe en el estadio vacío que no les dan: El fútbol no es solo cosa de hombres.

Solo ahora, a partir la visibilidad que obtuvieron, la comisión del Sportivo San Lorenzo escuchó sus reclamos y se comprometió a otorgarle un mínimo lugar de entrenamiento más acorde a sus necesidades. Veremos qué nos trae el futuro.

Foto principal: Daniel Duarte - Última Hora