NBA miércoles 16 de mayo de 2018

LeBron no puede solo y los Celtics golpean por segunda vez

VIDEO. En vísperas del segundo juego de las finales de la Conferencia del Este ni siquiera los más conocedores se animaban a dar un pronóstico contundente. En la atmósfera solo flotaban partículas de incertidumbre y especulaciones, es que a pesar de que los Celtics habían ganado el primer juego con suma autoridad, los Cavaliers tenían un componente clave dentro de sus líneas: el factor LeBron James.

Por Juan Pintos Sumi - @elbuenJuane

Y fue así, The King inició el juego de manera extraordinaria con 21 puntos en el primer cuarto, pero la soledad de su juego no se pudo imponer sobre el colectivo de los Celtics, que terminaron venciendo a los Cavs por 107 a 94.

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La serie va 2 – 0 y los Cavaliers regresan a casa con muletas y las maletas vacías. La siguiente cita será en el Quickens Loan Arena, Cleveland, donde los locales buscarán igualar la serie en los siguientes dos encuentros. ¿Logrará LeBron liderar correctamente a sus Cavaliers?

UNA NUEVA PÁGINA. Más que un resultado, el equipo de Cleveland buscaba cargar su tintero y escribir una nueva historia para dejar atrás la página mal redactada de la noche anterior, donde habían completado la primera mitad con 0 triples en 12 intentos y con un irreconocible LeBron James que terminó lanzando un pobre 31.2% en tiros de campo, finalizando con apenas 15 puntos y 7 pérdidas.

A diferencia del libro anterior, escrito entre los Cavaliers y Raptors, los Celtics no sentían temor alguno contra el monarca del Este y estaban dispuestos a escribir otra historia, la menos pensada. Ya lo había manifestado Jaylen Brown en una entrevista previa: "LeBron es un gran jugador, pero yo lo veo como un tipo normal. Hay amenazas más grandes que LeBron James en mi vecindario".

Definitivamente Brown es lo contrario a DeRozan y Lowry.

CAPITULO 2. Los Celtics abrieron la canasta y tomaron la ventaja inicial a través de un triple de Brown, pero el capítulo 2 de esta serie final comenzaba con un protagonista más reluciente. Cleveland apostaba todas sus fichas a LeBron, quien marcaba el ritmo desde el inicio y en menos de 8 minutos ya superaba su anotación total del primer partido, llevando a los suyos a una ventaja de 27 a 23 en el primer cuarto.

James estaba activado en modo killer, imparable en un primer parcial bestial, escupía fuego como un dragón legendario y terminaba con 21 puntos. Muy a pesar de ser bien defendido, pudo ser peor para los Celtics, pero Cleveland no corregía su juego defensivo y Lue no cooperaba con sus malas rotaciones.

Para la primera mitad los Cavs indudablemente rendían mejor que en su primera presentación, lanzando con una efectividad de 51% de tiros de campo y 50% desde larga distancia.

A falta de menos de 5 minutos el hombro de Tatum impactaba en la mandíbula y cuello de James, quien aturdido y mareado tuvo que recibir atención en el vestuario para volver en los minutos posteriores.

Los Celtics no supieron aprovechar la ausencia del rey, quien esta vez recibía la ayuda de Kevin Love y del triplero Korver, que logró 11 puntos en 9 minutos. Ambos equipos irían al vestuario con el tablero luminoso marcando 55 a 48 a favor de los visitantes.

BRAD STEVENS Y UN NUEVO CUENTO. Las cosas no iban bien del lado celta, los Cavs presentaban suficientes argumentos y ampliaban la diferencia a 11 puntos. El candidato a novato del año Jayson Tatum se metía en problemas de faltas y el equipo visitante astutamente atacaba hacia su sector para acercarse al aro sin mucho impedimento. Brad Stevens tomó la lapicera y escribió un nuevo guion, llevando a Tatum al banquillo y poniendo en la pista a Baynes.

Desde ese momento la historia cambió. Mucho mejores los Celtics en la selección de tiro, los Cavaliers se estancaron en el ataque y no podían encontrar ventaja, renglón tras renglón la historia iba cambiando y los Celtics acortaban distancia mediante un nuevo protagonista que apareció en el lugar indicado y en el momento justo: Rozier III, con 14 puntos en el 3Q.

Los Celtics por primera vez desde el minuto inicial tomaban ventaja y se ponían arriba por 74 a 71. Momento crítico de los Cavs. Kevin Love en contrapartida entregaba su corazón y anotaba 11 puntos en el tercer cuarto que terminaba 84 – 77 a favor de los Celtics, el TD Garden explotaba, una vez más.

LEBRON ES HUMANO. Más que nunca los Cavaliers abrazaban a James, su destino dependía de él, pero caía la ficha de la realidad y nos recordaba que James también es humano y Morris domaba muy bien a la bestia cansada.
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Foto: EFE

A los 46 segundos del último cuarto Lue pedía tiempo fuera, el ritmo lo marcaban los de Boston y en ese momento no importaba el cansancio de LeBron, tenía que volver a la pista, podía descansar esa noche hasta el sábado, el partido era vital.

En los últimos minutos parecía que el equipo de Cleveland hacía todo para perder, una verdadera máquina de errores tontos. El engranaje fallido tenía nombre y apellido: JR Smith, quien hasta ese momento tenía 0 puntos y ante la frustración, en una jugada antideportiva empuja a Horford, ganándose una falta fragante y condenando el partido vital con un acto desleal, y una vez más, una noche más, volvieron a morir. Final: Cavaliers 94 – Celtics 107.

UNO CONTRA TODOS Y TODOS CONTRA UNO. Los Cavs fueron superados en intensidad y en defensa, su juego fue decayendo. En la primera mitad anotaron 55 puntos, lanzando a un 51% y encestando 7 triples de 14 intentos, logrando una diferencia positiva de 7 puntos. Para la segunda mitad solo sumaron 36 puntos, encestando apenas 3 triples de 17 intentos, con una diferencia negativa de -21 puntos.

Tatum hizo el show en la primera mitad, Rozier III fue fundamental en el tercer cuarto, Al Horford y Marcus Smart se pusieron el equipo al hombro en el último cuarto y seis celtas lograron anotar a doble digito.

En la causa perdida Lebron James –el rey de los números– terminó con un triple-doble de 42 puntos, 10 rebotes, 12 asistencias y 1 tapón, a pesar de un nuevo record personal no pudo evitar la debacle. No pudo solo.

La diferencia entre ambos equipos es que los Boston Celtics tienen uno, y eso explica la abismal diferencia. Los Celtics se han ganado el respeto de todos, una demostración de que con un coach con recursos e inspirador y unos jugadores con valentía y talento se puede llegar muy lejos.