Los puntos positivos y negativos de la fecha 12

POSITIVO

El primer tiempo que jugaron Olimpia y Luqueño tuvo todo lo que uno espera de un partido de fútbol. Intensidad, buen juego, situaciones cambiantes y un gran clima instalado en las tribunas. Los primeros veinte minutos auriazules fueron de alto nivel y la reacción franjeada fue una mezcla de entrega, actitud y jerarquía de varios de sus hombres que no dejaron pasar los errores cometidos en la zona defensiva por el equipo de Eduardo Rivera. Además, Francisco Arce tuvo una gran influencia para meter a Cristian Riveros antes de la media hora de juego y solucionar las goteras que su equipo tenía en el mediocampo, de libre tránsito para el rival. Con esta rectificación, Olimpia terminó ganando por demolición en una segunda etapa que lo mostró mucho más entero en todas las líneas, respecto a Luqueño.  

En Cerro, a falta de un buen rendimiento, la noticia resaltante se dio en la aparición de los zurdos Junior Alonso y Blas Cáceres. Los inesperados goleadores hicieron su aparición en el momento justo, el defensor para abrir el marcador cuando el dominio era de Santaní y el volante para ampliar diferencias y asegurar el resultado, tras frustrados intentos por la mala puntería de Ortigoza, impreciso como muy pocas veces en la definición.  

NEGATIVO  

Libertad y Guaraní se bajaron de la lucha por el título definitivamente, aunque muy pocos quiera afirmarlo. Los gumarelos pusieron un equipo alternativo y se trabaron con un nuevo empate en su visita a General Díaz. En tanto que los aurinegros cometieron errores groseros, como el de su arquero Aguilar en el primer gol rayadito y su flojedad a la hora de defender, mucho tuvo que ver con el agónico empate logrado por San Lorenzo.  

El delantero Víctor Aquino tuvo mucha responsabilidad en la derrota de Santaní, que jugó como nunca y terminó perdiendo como casi siempre en los últimos tiempos. Aquino, falló tres situaciones clarísimas en el área de Cerro en el mejor momento colectivo de su equipo, comandado por Leandro Gracián, dejando pasar una gran posibilidad, ya que en la complementaria la situación fue adversa para los dirigidos por Jara.  

Luqueño es un equipo generoso en todos los sentidos, desde su propuesta pulcra para salir a jugar de igual a igual en cualquier cancha, hasta los errores que comete desde su arquero Giménez y dos líneas que no son muy solventes, como la media y la defensiva. En el medio los auriazules sufrieron horrores cada vez que Salgueiro y Zeballos ganaron sus espaldas con balón dominado, defensiva mente el problema nace en la inseguridad de su arquero y en la tendencia a perder pelotas decisivas por el afán de salir jugando, con el lógico desequilibrio de ser un conjunto goleador pero también el más goleado en el torneo local.