Miguel Borja, la mayor amenaza de Cerro Porteño

Atlético Nacional, actual campeón de la Copa Libertadores de América, será el rival de Cerro Porteño en las semifinales de la Sudamericana 2016 tras dejar en el camino al Coritiba de Carpegiani (global 4-2). La mayor amenaza que tendrá el cuadro azulgrana se llama Miguel Ángel Borja, delantero de solo 23 años, de un olfato goleador envidiable y de una pegada casi infalible.

El nueve nacido en la localidad de Tierralta, Córdoba, hizo los tres goles esta noche para apear al elenco brasileño e instalar a su equipo en la próxima ronda del certamen internacional.  El punta es decisivo a partir del conocimiento del suelo enemigo y la poca burocracia que tiene a la hora de la finalización, que son ingredientes principales de la prolongación  de su éxito.

Borja no gasta el tiempo en solemnidades innecesarias como lo demostró en el empate ante el equipo brasileño. Es capaz de rematar de cualquier sitio y tiene como aliado un elemento esencial de todo goleador: la gran puntería. Enciende fácilmente la red porque mantiene entre cejas el arco rival. Sus cuatro conquistas en esta serie lo convierte en el hombre más peligroso y en el máximo enemigo a cuidar.

Leonel Álvarez, entrenador del DIM, equipo que fue eliminado por Cerro Porteño en los cuartos de final ayer tras chocar contra un encendido Cecilio Domínguez (global 2-0), advirtió de este poderío. "Atlético Nacional es muy eficaz, es muy contundente. Yo creo que no va a desaprovechar lo que nosotros malogramos", dijo en conferencia de prensa.  

Más allá de esta explosión en la zona de definición, la primera prioridad pasará por ubicar las minas en el corriente de juego. Anular los pases cortos o filtrados de Macnelly Torres y Alejandro Guerra, de cuyo cauce se filtran las habilitaciones para la sentencia.

Independiente a esta cuestión, será un choque de enormes trenes. Porque el Ciclón también tiene su propio Borja. Hablamos de Cecilio Domínguez. Aunque transita por una posición diferente, hiere desde la raya y es más sacrificado, el ariete de Barrio Obrero también muestra un romance manifiesto con el gol. Sus cinco dianas, uno menos que el colombiano, abre otro frente de lucha en esta apasionante semifinal que toca a puerta.