Selección Paraguaya jueves 19 de noviembre de 2015

No alcanzará con los golpes de fortuna y el manojo de voluntades

Tras cerrarse el segundo combo de las Eliminatorias Sudamericanas, la actuación futbolística de la Albirroja aún está lejos de convencer. El desempeño solo encanta a Ramón Díaz, pero lo cierto que el fútbol en sí llora cuando juega su equipo.

Por Alcides Benítez - En Twitter @alcybenitez
Resulta que Paraguay no deja de ser un "manojo de voluntades dispersas". Los jugadores se aferran a la enaltecida idea de la "garra guaraní". El método no es nada complejo. Se trata de empuje, un poco de martirio que coquetea con el colapso, hasta que llegan los goles, como ante Bolivia, para que la noche termine en alivio.

Pero la anorexia es evidente y provoca justificados quebrantos en la afición, que no hará fácil la reconciliación. Para el tercer combo de marzo del 2016 deberá activar un mejor juego en conjunto y mejorar la puntería si aspira ganar los partidos sin los golpes de fortuna, que hasta el momento le sonríe por duplicado.   
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Según las estadísticas, el combinado nacional necesitó 12 disparos al arco para marcar un gol. Los tres tantos que lleva en los cuatro partidos se hicieron en 36 remates (penúltimo, por detrás de Argentina). El problema de la posesión de la pelota es insalvable, más allá del 48,2% que ostenta hasta aquí (séptimo lugar). La dimensión real se verá cuando combata con rivales con mejor envergadura.

"Hay cosas para mejorar, pero el equipo está en crecimiento, me encantó como jugó Paraguay", había dicho Ramón Díaz tras el encuentro con los del Altiplano. "Estar entre los 4 primeros es una satisfacción enorme para los jugadores, el equipo tenía que dar una demostración de que puede", agregó el entrenador.

El triunfo es vital, pero no deja de solapar las grandes debilidades. Lo más preocupante es la escasa autocrítica y el conformismo excesivo del adiestrador riojano. Más cuando el calendario le hizo un guiño a Paraguay, porque en estas cuatro fechas jugó contra mayoría de selecciones que integran la fila de atrás y ante aquellas que tendrán exiguas posibilidades de ir a un Mundial (Venezuela, Perú y Bolivia).

Además las dos victorias se lograron con mucha ayuda de parte de los rivales. En Venezuela, mediante el error ajeno de Oswaldo Vizcarrondo, y ante Bolivia, Daniel Vaca se repitió en fallos para posibilitar el empate albirrojo. El portero boliviano hizo todo mal en el gol de Darío Lezcano, primero quedó a medio camino al intentar cazar el centro y luego dio rebote en una pelota fácil.
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Las cuestiones expuestas deberían invitar a una introspección profunda, aceptar la realidad como tal y no pasarse del listo como intentó hacer Ramón Díaz en la conferencia de prensa previo al choque. Paraguay reanudará su participación en la eliminatoria el próximo año, cuando en marzo visite al líder Ecuador y reciba a Brasil, dos rivales que pondrán a prueba el pulso total del equipo paraguayo.

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