Nos sacaron la tarjeta y tenemos que aprender

El pasado viernes 27, la FIFA sancionó a la APF con una multa de 20 mil francos suizos, por "cánticos discriminatorios y antideportivos", dados en el partido ante Brasil por el eliminatorio camino a Rusia 2018.

Muchos dirán que es el folklore del fútbol, que es así, que poner en tela de juicio esto es absurdo y que no se cambiaría nada. No estoy seguro de ello, y no quiero dejar pasar la oportunidad para mencionar el tema.

Considero que la sanción pegó en el palo, una simple ordenanza monetaria no asusta en lo mínimo al poderío económico de la Asociación, organismo que tampoco colabora mucho con erradicar el problema que nos lleva a estar en el ojo del mundo, junto a Perú, México, El Salvador y Honduras.

Chile la pasará peor, aunque tampoco demasiado mal que se pueda decir, pero tendrá que cumplir jugar dos partidos locales a puertas cerradas, por el mismo motivo, la falta de educación en base al respeto y la coexistencia pacífica.

Aunque imaginarse un encuentro por eliminatorias sin el calor del canto popular latinoamericano sí que asusta y es verdaderamente triste, casi tanto como el fallido penal de Juanfran el sábado pasado ante el Real.

En realidad es mucho más desconsolador que ese error, vivir sometido al temor por el rigor de una sanción, para de tal manera modificarse el comportamiento conductual de los supuestos hinchas del fútbol, aunque al parecer en estos tiempos, no queda de otra.

Lo cierto y lo concreto es que el verdadero o la verdadera, amante de la pelota, nunca deja que esta se manche y si va a la cancha lo hace para disfrutar de su trato, de su movimiento alegre y particular, del momento en que esta sobrepasa la línea de meta y encuentra la red. No va a ofender al rival de turno con cuestiones racistas que nada tienen que ver con el deporte.

Eso es lo que creo, y pienso en la sanción a la APF y veo como vuelve a pegar en el palo y duele, duele casi tanto como el gol de Blanc al Chila en Francia 98, porque ya imagino el futuro. "Paraguay jugará sin público", ese es el titular que auguro si no nos despertamos y cambiamos nuestras prácticas.

En fin, el viernes 27 de mayo, además del tiro en la madera, nos mostraron la tarjeta y ahora tenemos que aprender de una vez por todas, la violencia, verbal, física o cibernética deben de parar, no se puede entrar a juzgar qué situaciones resultan más o menos dañinas, y entonces sí, es necesario mencionar y remencionar el tema, debatir, educarnos, cultivarnos y tratar de ser mejores personas cada día, tanto en las canchas como fuera de ellas.