Reportajes Especiales domingo 28 de agosto de 2016

Piqui: Talento, pasión, alma de pueblo y garra del mejor

Conocé la historia color a tierra de quienes otorgaron todo por llegar a lo más alto del Futvoley Mundial. ¡Salud Campeones!

Por Pedro Lezcano - @pedritolezkano

Aquella fría noche de mayo, a la 'Meca del Piqui', un centenar de aficionados del deporte de dominio y buen trato de la pelota llegaban arropados y en familia a observar la definición del clasificatorio camino al Mundial de Futvoley, a desarrollarse en la ciudad de Río de Janeiro, Brasil.

Ese flemático 22 de mayo, en la ciudad de Hernandarias, al este del país, ponía a Velo De los Santos Melgarejo y Jesús Delvalle como los grandes favoritos a conseguir los boletos a la competencia de carácter internacional.

Cuando aquello sucedía, todavía el panorama no era claro y las condiciones en que se desarrollaría la competencia cosmopolita eran todo un misterio, puesto que de la mano del senador brasilero Romario, la organización se encontraba en plenas negociaciones ante el Comité Olímpico Internacional, con el fin de incluir al "piqui" en los Juegos Olímpicos.     

Fue entonces cuando dos humildes jóvenes llamados Fernando Lugo y Esteban Dávalos, desafiaron el primer escalón y luego de vencer en un memorable duelo a los preferidos del momento, conquistaron el pase a la "Ciudad Maravillosa". Hasta ahí la historia parecía con final de película, pero este era solo el inicio.

LA DUPLA. Mita´i Chore o Chore´i, como le gusta que lo llamen, es oriundo del departamento de San Pedro, vive en Fernando de la Mora y con 22 años ha recorrido casi todo el Paraguay practicando su deporte favorito, su nombre homónimo al del expresidente de la República, Fernando Lugo, le ha otorgado tener que soportar diversas bromas al respecto.

Sin embargo, su ímpetu y sus evidentes ganas de superación lo motivaron a tomar de "compí" a Esteban, un pichón de crack que aprendió de las mañas del deporte en los barrios más recónditos de la ciudad de Ñemby.

Desde el día en que ambos hicieron contacto, encontraron que en las canchas de arena podían ser el uno para el otro y que solo en conjunto lograr un objetivo único era más que posible: "Tocar el cielo con las manos".   
  
Los meses que vinieron después de aquella hazaña de mayo, fueron intensos, la preparación física y mental tenía que ser de la mejor, pues en Río la cosa sería distinta. Duplas de 24 países de 5 continentes del mundo llegarían a la cita y vaya, vaya, el pasaje y la estadía para el traslado a la contienda no era regalada.  

Los miembros de la nobel "Asociación Paraguaya de Piqui" tuvieron que hacer esfuerzos sobrehumanos, si se quiere, para dar las comodidades necesarias a sus atletas; estos acudieron hasta las instancias del Estado y la respuesta cómo siempre fue la misma: "Para ustedes no hay presupuesto".  

Entonces, con los escasos recursos en el haber, manos a la obra, la APP organizó diversos torneos casi por todo este pequeño país, exhibiciones aquí y allá, que a su vez iban puliendo a Esteban y Fernando camino a Río de Janeiro. Incluso en alguna ocasión llegó también dinero desde Ezeiza, Buenos Aires, donde la colectividad paraguaya aportó para el asunto.

VIAJE RÍO A DE JANEIRO. Desde el principio se sabía que nada iba ser fácil, pero tampoco imaginaban que todo podía ser tan duro. Ya a días del inicio del torneo, en contacto con Cristian Stockel (presidente del gremio "piquiguaraní") el mismo, con otras palabras adelantaba: "Estamos hendy, pero nos vamos".

Ya en la playa y con la belleza del mar anonadando la simbiosis de los compatriotas que nunca, de no ser por la pelota, llegarían la metrópoli, y que producto de las Olimpiadas posee un marco enorme de inflación en todos sus productos, se las vieron estos como buenos coetáneos para no consumir más de lo justo, pasar el mayor tiempo posible en el recinto lúdico y estudiar entre sus juegos a los rivales.

GARRA DE CAMPEÓN. Uno a uno fueron cruzando los competidores, y a cada paso el dúo nuestro enseñaba que estaba para las grandes cosas. A pesar del calor y la quemante arenilla, hasta la última contienda frente al equipo local, Paraguay no habría sufrido tanto.

Como es normal, en la final los dolores del trajín llegaron y el nerviosismo se acentuaba, es que en frente también tenían a un tal Tatá, un corpulento hombre de raza negra, quien ejerce el deporte profesionalmente en el Flamengo y que a su vez es, nada más y nada menos, seis veces campeón intercontinental en la competencia.

En el primer match, a decir del relator de la partida para Chore´i y Esteban, Brasil fue un chocolate, no obstante en el segundo la cuestión se puso más complicada y a la cabeza venía aquel encuentro disputado aquella noche citada en la fría Hernandarias.

Cuando la dupla logró la clasificación, había sido de la misma forma, una definición en "mata mata" no apta para cardíacos, en donde la piernas temblaban pero entre saque y error, desde las mismas extremidades de estos héroes salieron a relucir unas temibles garras cual ágiles fieras para no dejar caer a la redonda sintética sobre su campo.

Lo demás ya es conocido, el título, y las medallas doradas cuelgan gloriosas de esos valientes cuellos. Multitudes que antes se mostraban escépticas y hasta desmeritaban el compromiso de esos chicos, los aplauden y convierten en tendencia virtual; sinónimo satírico de que por ende, Paraquay es campeón mundial en un deporte que a diferencia de otros nace y se hace entre las costumbres de este pueblo.