Qué pasó de ese crack...

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El nombre del niño apareció sorpresivamente un día en la lista de concentrados del club y la noticia revolucionó las redes. Hablaban maravillas de él, decían que tenía condiciones, decían que llegaría lejos, decían que jugaría pronto en Europa, decían...

El debut en la Primera fue bueno, tuvo movimientos importantes y motivó a los aficionados del club. Su segundo partido ya tuvo más protagonismo, ganaba espacio en las crónicas de los domingos y la hinchada ya pedía su titularidad.  

Los siguientes partidos fueron para catapultarlo y apuntalarlo en la fama. Los goles no tardaron en llegar y las portadas de los diarios no encontraban adjetivos para destacar las condiciones y calidad del joven jugador.  

En los meses siguientes el ascenso fue meteórico y hasta se pidió por él para llevarlo a la selección mayor, mientras que se hablaba de una inminente transferencia millonaria del jugador. Todos hablaban de las cifras, del club al que iría, de los jugadores con quién compartiría, pero de a poco, el chico iba desviando su camino.

Tomó el rol de estrella y terminó de jugar en equipo. Se encerró en una burbuja llamada "buen momento" y olvidó que en el fútbol el éxito es relativo, que los momentos pasan y se debe seguir trabajando con la misma intensidad para crecer.  

El crack comenzó con desaprobaciones hacia las decisiones del técnico y luego vinieron los malestar con los compañeros. El excesivo ego le impedía encajar en un grupo y eso luego se veía en  la cancha.  

Tan pronto, en el recuerdo quedaron aquellas jugadas del crack, que se durmió en los laureles y tranquilamente puede ir al banco por el nivel que muestra.  

Está a tiempo de corregir, está a tiempo de cambiar, pero debe entender que para llegar lejos uno debe tener sed, hambre de gloria y ambición. Entender que jugar en Primera División no debe ser la meta, de hecho miles lo hacen, sino un camino hacia el verdadero objetivo que debería ser llegar a hacer historia en algún lugar.  

Eso es lo que debe entender el crack o pasará a integrar la larga lista de jóvenes que prometieron mucho, pero nunca llegaron a explotar realmente. Debe cambiar para no preguntarnos de aquí a unos años: ¿Qué pasó de ese crack?