Reportajes Especiales lunes 13 de junio de 2016

Roa Bastos también vivió el fútbol a su manera literaria

El mayor escritor paraguayo es sin duda alguna don Augusto, quien a su vez es uno de los más destacados a nivel latinoamérica y el mundo. Un verdadero goleador nato con pluma de potrero en la mano.

Por @pedritolezkano

Es sabido que en la fecha, Augusto Roa Bastos cumpliría 99 años de nacido en un barrio de Asunción, para luego malcriarse en Iturbe, un pequeño pueblo en el departamento de Guairá; entre fábricas azucareras, el ferrocarril y las típicas canchitas que nacen en cualquier espacio de tierra posible.

Fue en aquel lugar donde conoció a la mayor parte de sus personajes que encarnaron las obras literarias del astro de la pluma paraguaya, reales o imaginarios, a lo largo de su vida.

"Un genio,  genio de las letras mundial", diría sin duda alguna, aquel buen relator en trasmisión deportiva, si este arte se viviera con la misma grandilocuencia.

No obstante, no existe punto de comparación. Poesías, novelas, guiones y cuentos llenaron la canasta de la literatura paraguaya, todos de la mano de Roa y un equipo increíble que marcó el rumbo de la generación del 900.

En una entrevista conjunta con otro talentoso y también como él, ganador del Premio Cervantes, Ernesto Sábato, a quién conoció en Buenos Aires, durante alguno de los 22 años que éste pasó en esa ciudad a causa de su larga huida del ex dictador Alfredo Stroessner.

Sábato y Roa Bastos en Asunción
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Ambos escritores fueron consultados sobre un montón de cosas y hablaron de sus ideas y de sus pasiones, como la del fútbol, locura nuestra de cada día.

"Me parece increíble el dominio de la mente sobre los pies, para que éstos dirijan ese móvil llamado pelota y producir estrategias casi guerreras", dijo en la oportunidad el mejor de los escritores de este país.

En la misma conversación dudaba también Roa, de la nacionalidad de José Luis Chilavert, por la manera en que el portero pateaba el balón y confesaba que no comprendía cómo los clubes negociaban sumas siderales en pos de adquirir piernas.

Cabe mencionar que Chilavert fue quien pagó la cirugía de by pass a la que fue sometida Roa Bastos en la Clínica Favaloro de Buenos Aires.

Arquero y escritor se profesaban un gran cariño y en el día del deceso del letrado, el ex portero le hizo llegar una de las coronas de rosas más grandes de entre otras 40 que rodearon el féretro del mismo en el Cabildo, a decir de la periodista Zunny Echagüe.

GOLAZO. "El crack", es también el título de un cuento genial entre tantas narraciones del máximo exponente de nuestra literatura.  

Una historia donde el mismo despliega todo su realismo mágico a pleno, personificando en texto a Goyo Luna, un extraordinario futbolista con ciertos defectos físicos, situación que a su vez era su mayor virtud y que en su último partido realizó una proeza sobrehumana para darle la tan ansiada victoria a su equipo.

En fin, Roa Bastos es una prueba más que el fútbol como espectáculo y como deporte transcurre de puertas adentro en los estadios, pero sus efectos trascienden esos recintos y se traducen en un más que evidente desbordamiento de sentimientos que llega a sepultar cualquier racionalidad, hasta en aquellos que osan jactarse de ser "sumamente intelectuales".                 

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