Roland Garros domingo 03 de junio de 2018

Serena Williams y Sharapova, una rivalidad de leyenda

"Creo que Serena me odió porque esa chica flaquita la había vencido, contra todo pronóstico, en Wimbledon (2004)". Esa frase, escrita por Maria Sharapova en su autobiografía de 2017, refleja hasta dónde llega la legendaria rivalidad entre ambas y sobre la que este lunes se escribirá un nuevo capítulo en Roland Garros.

Dos monumentos del tenis mundial, la estadounidense Serena Williams, de 36 años y vencedora de 23 grandes, y la rusa Sharapova, de 31 y ganadora de cinco, se verán las caras en otro "Grand Slam" dos años después del último, en los cuartos del Open de Australia de 2016.

Las dos vienen de lejos. La estadounidense debuta en la tierra batida en este Roland Garros después de pasar cerca de un año por baja de maternidad. La rusa vuelve a entonarse después de su travesía en el desierto que la impidió competir por un positivo de dopaje entre comienzos de 2016 y mediados de 2017.

Hubo muchas dudas acerca de la competitividad de las dos, pero, a medida que avanza el torneo, los escépticos son menos.

Williams completó el sábado el mejor de sus tres partidos ante la alemana Julia Goerges (undécima del mundo) y Sharapova arrolló a la sexta del mundo, Karolina Pliskova.

Fue entonces que el cuadro, caprichoso, las emparejó en los octavos de final con más miga de la arcilla parisina. Los periodistas estaban ávidos por saber el estado de ánimo de las dos tenistas.

La siberiana, que jugó primero y no sabía todavía si tendría enfrente a su archienemiga, decía el sábado que siempre estaba preparada para desafiar a las mejores, aunque su historial sea tremendamente desfavorable frente a la estadounidense. Solo dos victorias en 21 partidas en el circuito.

La que sí que explayó más fue Williams. A pesar de que avisó a los periodistas de que quería una conferencia de prensa rápida -"mi hija me espera en casa", comentó la vencedora de 23 "Grand Slams" respondiendo al filo de las 21:30 horas a todas las preguntas sobre su oponente.

"No tengo sentimientos malos hacia ella, aunque sí que es cierto que me decepcionó un poco las cosas sin fundamento (sobre mí) que leí en el libro", lamentó.

Ese libro del que habla la tenista californiana es "Imparable. Mi vida hasta ahora", una autobiografía publicada en 2017 y escrita cuando Sharapova estuvo 15 meses baja por ingerir el fármaco cardiovascular Meldonium. En ella, se aborda en profundidad su rivalidad con Serena Williams.

La rusa atribuye su enfrentamiento de leyenda a que la estadounidense no logró digerir la derrota que sufrió en la final de Wimbledon de 2004.

Desde entonces, según sugiere Sharapova, el odio guió la sed de victoria de Williams. Desde aquella final, en la que la rusa asegura haber escuchado llorar desconsoladamente a su rival en los vestuarios, han sido 18 victorias del lado de la estadounidense.

"No me esperaba leer un libro que hablase tanto de mí, sinceramente, y que no fuese todo verdad lo que contaba", lamentó tenista criada en Los Ángeles.

A pesar del registro favorable, la actual 457 tenista del mundo -posición a la que cayó debido a que no pudo competir cerca de una año por su baja de maternidad- ve mañana favorita a su oponente rusa, que ocupa la 30º y ya venció en la arcilla parisina en 2012 y 2014.

"Ella está jugando desde hace un año -cuando acabó su sanción por dopaje-. Yo acabo de empezar. Estoy probando sensaciones para ver a dónde puedo llegar", analizó la triple vencedora de Roland Garros (2002, 2013 y 2015). EFE



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