Sergio Díaz: Irreverencia de un consentido

Sergio Díaz tomó el carril rápido del fútbol, impulsado por su talento, tal vez como lo hizo en su momento Juan Manuel Iturbe, también en Cerro Porteño, y se convirtió en poco tiempo en un "consentido" de las gradas en la Olla Monumental.

El precoz delantero mostró dotes de crack, uno que dispone de todas las condiciones para llegar al cenit de este deporte, pero quien deberá tener en cuenta como mandamiento primario el respeto a los códigos de esta disciplina.

Cuando saltó a las "primeras planas de la fama" plagiando altas actuaciones el pasado torneo Clausura 2014, el cuerpo técnico del Ciclón encabezado por el argentino Leonardo Astrada subrayaba una tras otra la "personalidad" y el "carácter" del "niño maravilla". Es que con las seguidillas de los partidos, Díaz había "burlado" la ley de la APF que imponía la alineación de un Sub 20 en Primera División, y se hizo casi indispensable en el azulgrana que quedó al término de la competencia a la vera de la consagración.  

Su crecimiento futbolístico deberá ir en dirección paralela con lo personal y no perderse entre los "humos de la polémica", que no beneficia a un jugador tan bueno como él, y por el que está llegando a diario fastuosas ofertas a la oficina de Juan José Zapag.  

Su declaración: "no tengo problemas en decir que acá en la Selección hay más privilegios para los que están hace más tiempo con el profe Genes. Todos los compañeros se están dando cuenta de eso", fue poco feliz y totalmente inoportuna como irresponsable.

Para el momento de la Albirroja, aún sin los deberes hechos en el presente Sudamericano de Uruguay, tras la última derrota frente a Ecuador, es contraproducente que su propio integrante cree una "tormenta mediática", "un ambiente inestable" que provoca escozor en los demás jugadores al intentar arrastrar a sus compañeros en los raudales de su descontento por la incomodidad, según el atacante, por no entender su suplencia en el conjunto nacional.  

De hecho el punta de Cerro Porteño no acepta ese "papel" en la Albirroja y pide más protagonismo en el campo de juego. Ahora, sabido es que los jugadores de envergadura se impacientan en la banca, no suelen rotar e incluso acostumbran a fastidiarse cuando son cambiados. Este capricho es guion de consumadas estrellas. Pero Díaz es aún un potencial en el fútbol, por lo que perder el control a estas alturas es dañino, la actitud es muy poco edificante y lo ideal sería no crear estos episodios que alimenta el descrédito.