Torneo Apertura 2017 domingo 05 de marzo de 2017

Sol de América se fortalece y golea a Rubio Ñu

En el Luis Alfonso Giagni, el conjunto local se impuso y cosechó una magnífica victoria por 3-0 sobre su par de Rubio Ñu.

Una vez más la ciudad de Villa Elisa vivió un animado encuentro deportivo. En la ocasión un Sol de América en alza recibió a Rubio Ñu, directamente desde el barrio Santísima Trinidad de Asunción.

En principio el albiverde se mostró mejor, y salió a encerrar a los locales en su área. Sin embargo careció de puntada final, y como bien es sabido en el fútbol como en la vida, si no lo haces: Te hacen.

Sol de América lo sufrió hasta el final de la primera etapa, pero reaccionó en la segunda parte y en poco menos de seis minutos consiguió tres alegrías.

De la mano de Richard Franco, a los 60', los Dragones Azules comenzaron a revertir la historia. El centrocampista adelantó a los suyos y con ello generó la confianza necesaria que terminó de consolidarse tres minutos después.

Desde el banco, Fernando Ortíz mandó a Isaac Díaz en detrimento de Ernesto "Pinti" Álvarez (quien anda con la pólvora mojada) y el chileno no falló. En su primera intervención el "Torito" la mandó a guardar (63').

Los pupilos del profesor Víctor Genes, quienes llegaban a la quinta fecha del Apertura luego de un trabajado empate ante Libertad, sintieron el meteórico empujón anímico de la fuerza de los dos goles anteriores y en sus miradas esquivas no se encontraba respuesta alguna a semejante des-conexión.

Para variar, Éber Aquino, les sancionaría un penal y la noche caería por completo. Sonrisas para unos, desazón para otros.

El portero Pablo Torresagasti falló en la salida y terminó por tumbar a Martín Giménez, cuando el balón ya no llevaba peligro. Jugada polémica que implicará una atenta revisión por parte del Departamento de Árbitros.

Inmediatamente, el chileno tomó el balón y cual goleador conocido se encargó de transformar la pena máxima en el tercero del partido (66'). Díaz pateó fuerte al medio,  Torresagasti estuvo cerca de pararlo, pero le faltó una centésima de segundo a su intervención.

Como decíamos, habían pasado apenas seis minutos entre el primero y el último gol, lo que tranquilamente pueda significar un récord en nuestro balompié, minutros suficientes para definir un partido que fortalece a los ocasionales vencedores y desinfla al comprometido Rubio Ñu en la silenciosa tabla de promedios.

La hinchada presente, que acudió en un número interesante, vibró y cantó la victoria hasta el final de la cita.