Reportajes Especiales lunes 12 de junio de 2017

Verónica Cepede disfruta de su grato presente tenístico

La estrella del tenis que produjo un gran impacto en Roland Garros reconoce: "Estoy en mi mejor momento". Pero también es consciente de que "no hay mucho tiempo para disfrutar".

Las altas exigencias la obligaron a meterse, tras un par de días de atención a los requerimientos de la prensa, los amigos y familiares, de nuevo de lleno en la rutina de la preparación a full para nuevos desafíos, pasando de la arcilla al pasto. Por eso está practicando estos días en la cancha de césped sintético del Yacht, lo más parecido que hay en el país en relación al piso de Wimbledon.

–¿Cómo te sentará el cambio de superficie?

–Felizmente yo me adapto bastante bien.

Ya viaja este martes a Mallorca, donde jugará su siguiente torneo, tras hacer historia en París, debiendo defender cuartos de final desde el quali.

–¿Cuando iniciaste tu anterior viaje, pensabas que regresarías así?

–Esto es algo que no pensé que iba a lograr. Pero también trabajé tanto, más de 15 años. Me fui con ganas de por lo menos empatar lo que hice el año pasado. El resultado superó las expectativas.

–Ante semejante suceso, es obvia una readaptación de metas...

–Sí, sobre todo llegar a ganar un primer torneo WTA, algo que ya pude lograr en dobles en 2015 junto a Gabriela Ce y repetir el año pasado con María Irigoyen.

–¿Recuerdas tu primer título satélite profesional?

–Sí. Fue en 2009 en Baurú, Brasil. Tenia 17 años.

–Tuviste rachas diferentes, con luces y sombras.

–Sí. Cuando fui a jugar aquel torneo venía muy mal. Pero me fui y se dio. Y seguidito gané otro torneo y me prendí otra vez logrando una buena racha. Una cae, pero lo importante es que se levante otra vez

–¿Qué enseñanza te deja Roland Garros 2017?

–El vivir sensaciones al límite no experimentadas que solo se aprenden por experiencia propia.

–¿Cómo recibes la montaña de mensajes y comentarios que se sucedieron en estos días?

–Vivir esos momentos y la experiencia que se gana te hacen manejar las situaciones más difíciles que tiene este deporte.

–¿Sentiste que podías ganarle a Pliskova?

–Sí. Ella empezó un poquito fría, porque no metió tantas pelotas. Después empezó a calentar motores. Y cuando ganó el primer game del 2º set agarró confianza. Yo sabía eso. Me empecé a soltar después del 5-0 y descontar a 5-3. Fui al 3º en mi mejor momento. Y pude disfrutarlo. El estadio completo gritaba ¡Vero! ¡Vero! Quería llorar. Quería reír. Fue demasiado lindo. Miles de personas que coreaban mi nombre. Fue algo inolvidable. Superemotivo que solo este deporte te da.

–¿Notaste lo mismo estos días en Asunción?

–Sí. Muchísimos paraguayos se prendieron y vibraron conmigo. Es muy grato. Supe que en los shoppings se festejó como en los triunfos de la Albirroja. No me extrañan los mensajes de Víctor Pecci, Camilo Pérez o la gente del tenis, pero que personas que jamás se habían comunicado como el presidente Cartes, Santiago Peña y el presidente de mi club, Marcos Trovato, fue algo muy lindo. También disfrutar con la hinchada olimpista en una jornada de básquetbol. Me hizo mucho bien sentir el calor de la gente que te sigue y te felicita.
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Es la nueva abanderada latinoamericana

Vero Cepede concentró todas las miradas de propios y extraños. Mientras la prensa paraguaya colmó espacios audiovisuales y escritos con sus vivencias, la internacional también valoró su gran gestión en Francia, como el importante cotidiano argentino Clarín que la reconoce como "la abanderada latinoamericana".

"No es fácil –reconoce la protagonista de este otro hito histórico- Hay muchas argentinas, brasileñas que vienen remando. Por eso también es un gran orgullo ser número 1 de Sudamérica".

Lo que más le costó a Vero en Francia, fue justamente chocar con otra figura sudamericana, su gran amiga Mariana Duque Mariño, más incluso que el enfrentamiento ante la favorita y top 17 del orbe, la rusa Pavlyuchenkova, a la que superó en segunda ronda.

–Sufriste mucho en el partido contra Duque Mariño.

–No es fácil jugar contra una amiga, alguien a quien conozco tanto, salimos a comer, formamos pareja de dobles y compartimos tanto. Yo no podía controlar los nervios. A ella se le veía más tranquila. Como siempre digo, cuando uno entra a la cancha ya es guerra. Pero el contenido emocional y afectivo es difícil controlar. Por estas circunstancias especiales yo creo que fue el partido más difícil.

–Y también fue el encuentro más sufrido.

–Gané un partido en el que no jugué mi mejor tenis. A veces hay que ganar como sea. Di todo en la cancha. Jamás me sentí peor. En el tercero jugaba en automático. Experimenté tantos nervios que hasta llegue al vómito. Fue efectivamente mi partido más doloroso. Sufrí y muy feo. No disfruté para nada este partido.

–¿Alguna vez viviste una experiencia similar?

–Nunca. Fue un cúmulo de situaciones. Jugar contra una amiga, en una instancia tan importante de un Grand Slam. Pensar en una 4ª ronda por primera vez. Demasiadas cosas de por medio hacen que uno se ponga más presión de la habitual.

Salí de la cancha como si estuviera anestesiada. Estuve una hora en la camilla del doctor.
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Fuente: Última Hora.

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